Explican cómo con siembra directa, aumentan los rindes y se mejora la calidad del suelo

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siembra directaCon casi 28.000.000 de hectáreas cultivadas con siembra directa, esta técnica, basada en el cultivo de la tierra sin arado previo, es de adopción masiva en Argentina y presenta numerosos beneficios. Entre ellos, mejora la infiltración del agua en el suelo, disminuye su evaporación desde la superficie y crea una condición que favorece la acumulación y conservación del agua en el perfil.

“La SD, junto con una rotación de cultivos con alta frecuencia de gramíneas y una fertilización balanceada, crea las mejores condiciones para la captura de carbono, que se traduce en incrementos en rendimiento y en aportes de residuos (rastrojos) al suelo”, detalló la técnica del INTA, Carolina Álvarez.

Luego de varios años de analizar las variables de rendimiento y agua útil acumulada en el suelo y estimar los aportes de carbono de los residuos vegetales en soja y maíz, los especialistas del Instituto mencionado concluyeron que “la siembra directa es un sistema de manejo que contribuye a aumentar los rendimientos de los cultivos de renta, principalmente porque mejora la condición hídrica del suelo”. Además, cuando se combinan con la rotación bianual soja-maíz y un cultivo de cobertura invernal, “la captura de carbono se incrementa notablemente lo que se traduce en un balance más favorable”.

En esta línea, Álvarez explicó que “en el 61% de los años analizados, en el INTA Manfredi, los mayores rendimientos en la oleaginosa, se obtuvieron en siembra directa con rotación maíz, mientras que los resultados más bajos fueron para labranza reducida en monocultivo de soja”.

Respecto al contenido de agua en el suelo bajo los distintos tratamientos previo a la siembra de soja, se observó que fue superior en la rotación soja-maíz respecto al monocultivo de la primera. “Esto se debe a que el rastrojo de maíz, por su mayor volumen, mejor cobertura y mayor duración, es más eficiente en la captación y conservación del agua que el rastrojo de soja”, detalló Álvarez.

Para el caso del maíz, los sistemas bajo SD resultaron ser más eficientes en el almacenamiento de agua en el suelo, al acumular entre un 25% y un 50% más que el sistema con laboreo del suelo. Para la especialista, existe una “relación lineal positiva” entre el rendimiento de soja y el agua útil a la siembra. “Así, la siembra directa, al conservar mejor (el líquido elemento) permite obtener mayores rendimientos en el monocultivo de soja que la labranza con rastra de discos”.

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