Proyecto de la Dra. Romero propone que la UADER se denomine “Teresa Ratto”

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teresaUn proyecto de declaración ingresado en la Cámara de Diputados de Entre Ríos, propone el nombre de “Teresa Ratto” para la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER), en homenaje a la primera mujer que se recibió de bachiller en el país y la 1ª entrerriana en graduarse como médica y segunda en el país, después de Cecilia Grierson, su amiga.

La autora del proyecto, diputada Rosario Romero (FPV) consideró que le parece pertinente “reconocer a esta verdadera pionera que fue la  primera  mujer  que  se  recibió de bachiller en el país y la primera entrerriana en graduarse como médica”, publicó AIM.

En los fundamentos se consignó que “Ratto nació el 13 de febrero de 1877 en Concepción del Uruguay y falleció el 2 de abril de 1906 en dicha ciudad. Militó en el primer centro de estudiantes argentino. Fue jefa de vacunación de la Asistencia  Pública de Buenos Aires y participó de la fundación del Centro de Universitarias Argentinas.

Sorprendentemente alcanzó todos sus logros en una corta vida, ya que a los 29 años la muerte la sorprendió para convertirse en historia e inspiración.

De padres genoveses  instalados en la histórica ciudad entrerriana hacia 1870, donde formaron  una  familia  con  15  hijos,  Teresa,  tras  estudiar  en  la Escuela  Normal Mariano  Moreno,  se  propuso  lo  que  por  aquellos  años  parecía  un  imposible: continuar una carrera universitaria, para lo cual necesitaba el título de bachiller.

Ella era Maestra, pero no podía ingresar a la Universidad con ese título, por lo que debió graduarse de Bachiller, estudio que en ese momento sólo podían cursar los varones. No  fue  fácil  ingresar  al Colegio  del Uruguay,  lo  aceptable,  era  que  fueran  sólo hombres  quienes  allí  se  prepararan.  No  obstante  presentó  su  solicitud  ante  este colegio,  histórico  establecimiento educativo  fundado por        el primer presidente constitucional argentino,  Justo   José   de   Urquiza,   la   que   fue respaldada y acompañada con gestiones fecundas a nivel ministerial por el entonces rector del establecimiento José Benjamín Zubiaur.

Dichas gestiones llegaron a buen puerto convirtiéndose  Ratto en la primera mujer  que  inaugurara  las  aulas  del  Colegio  del  Uruguay  para  formarse  como Bachiller. En 1895, sólo tres años después, obtuvo el título de Bachiller Nacional, lo que le permitió  ingresar a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.

Para cuando fue a estudiar medicina a Buenos Aires, en un grupo de 68 médicos ella era la única mujer.

En sus años de facultad integró el primer Centro de Estudiantes Universitario en la Historia de  la educación  argentina:  el de  la  Facultad  de Ciencias  Médicas de  la mencionada Universidad de Buenos Aires, creado en el mes de septiembre de 1900.

Allí se relacionó con Cecilia Grierson, primera médica argentina con quien cimentó una sólida amistad, participando de la fundación del Centro de Universitarias Argentinas, organización  precursora de los Derechos de la mujer.

Se doctoró en medicina en 1903, convirtiéndose en la segunda médica del país y primera médica entrerriana.

De inmediato se puso a trabajar con esmero a pesar de que su salud se encontraba debilitada  por  las  enfermedades  contraídas  en  su  juventud,  las  que  minaban  su cuerpo.

Fue designada jefa de vacunación de la Asistencia Pública de Buenos Aires y terminó su labor como médica en su ciudad natal, Concepción del Uruguay.

La práctica de la medicina estuvo en Teresa Ratto dirigida a atender la salud de los más desprotegidos. Las epidemias de difteria y de viruela la encontraron trabajando para mitigar el dolor de sus pacientes con los recursos posibles para la época”.

Su carrera: Primero en Buenos Aires y luego en Concepción del Uruguay desarrolló una intensa labor  en  la  lucha  contra enfermedades  infecciosas contagiosas  que  asolaban  la población de entonces.

Su salud quebrantada no permitió que su labor se extendiera por más tiempo. A los tres años de haberse recibido  de Doctora en Medicina  murió  de peritonitis en  la ciudad que la había visto nacer.

La joven médica había conseguido superar las barreras sociales impuestas a la mujer demostrando con inteligencia, decisión y conocimiento que era posible la superación basada en una clara vocación de servicio.

“Su alma era un nido de amor para la humanidad que sufría”, escribió Zubiaur, su “maestro, alumno y amigo”, como se definió en su despedida. El mismo Zubiaur es quien asegura que el doctorado no era en ella un objetivo de ambición personal, sino el mejor medio para desempeñar “la misión altruista que se había impuesto”.

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