La citricultura argentina se enfrenta a su peor enemigo

Publicado el 26 de Octubre de 2014 por

citriculturaMás de U$S 1.000.000.000 anuales y 120.000 puestos de trabajo del sector citrícola argentino están en riesgo por el avance del Huanglongbing (HLB), la enfermedad más destructiva de los cítricos a escala mundial y que, hasta el momento, no tiene cura.

Coordinados por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación y con el apoyo de las provincias citrícolas, los especialistas del INTA y del SENASA trabajan en la prevención de la enfermedad desde 2009, cuando se implementó el Programa Nacional de Prevención del HLB, ratificado por la Ley 26.888.

Carlos Casamiquela, ministro de Agricultura de la Nación, expresó que desde el SENASA se intensificaron las tareas de control para prevenir la expansión del HLB. Por esto, “es necesario seguir contando con el apoyo y la fuerte colaboración de las provincias, especialmente en el NEA, para su control”, señaló.

Si bien Argentina permanece libre de esta enfermedad, “el peligro potencial es muy alto” dijo Diego Quiroga, director nacional de Protección Vegetal del mencionado organismo. Hasta el momento se han monitoreado 90.000 predios y se analizaron más de 17.000 muestras de diaphorina citri, el insecto vector que transmite el HLB. En julio de este año, el SENASA detectó un caso positivo en Mocoretá (Corrientes) y ejecutó de inmediato un plan para su erradicación.

Recordemos que el HLB es la plaga más destructiva de los cítricos y muestra un preocupante avance en el continente americano: ya se extendió en Brasil, México, Paraguay, Estados Unidos y Centroamérica, con graves consecuencias económicas y sociales. Su detección obliga a la eliminación de la plantación sin posibilidades de recuperación, debido al fácil contagio. En esa línea, Quiroga explicó que “está muy extendida en importantes superficies de Paraguay y Brasil”, por lo cual subrayó la necesidad de “redoblar los esfuerzos para mantener a la enfermedad ausente en el país, mediante la prevención”.

Según la reglamentación del SENASA, para la comercialización y el tránsito de cítricos se debe contar con la guía fitosanitaria de tránsito de frutas cítricas y la autorización de la Dirección de Frutas y Hortalizas para ser trasladadas fuera de la zona de producción sin haber sido procesadas. “En aquellos casos en que el transportista no pueda acreditar que la mercadería proviene de una planta de empaque habilitada, se labra el acta correspondiente y la carga debe volver a su origen”, expresó el directivo.

En Argentina, con más de 130.000 hectáreas de cítricos, 20 plantas industriales y 552 de empaque, la enfermedad podría traer consecuencias muy graves si llegara a instalarse. Por esto Quiroga llamó a “aumentar la concientización del sector productivo y del público en general”, a fin de evitar que ingresen al país plantas sin autorización oficial y que sólo se utilice material certificado y producido acorde a las normativas vigentes, que establecen producir en viveros bajo cubierta con mallas anti-insectos.

Con el Programa Nacional de Prevención del HLB, del que se deriva la corresponsabilidad del Ministerio de Agricultura y de las provincias, Argentina se destaca por contar con una herramienta única en el mundo para prevenir esta enfermedad. Así, se involucra el accionar conjunto y coordinado de instituciones públicas y privadas como el SENASA, el INTA y el INASE, la Estación Experimental Obispo Colombres de Tucumán, los gobiernos de las provincias citrícolas, asociaciones y cámaras de productores y exportadores de citrus.

El programa incluye un sistema de vigilancia para la detección precoz en toda la superficie citrícola del país, acciones de fiscalización y control en rutas y en pasos fronterizos, campañas de difusión y concientización y actividades de capacitación. El trabajo se basa en un sistema técnico científico en el que el INTA y la EEOC investigan en la prevención y el control del insecto vector, al tiempo que aportan sus laboratorios para el análisis de todas las muestras del sistema de vigilancia.

Rubén Díaz Vélez, coordinador del Programa Frutales del INTA Concordia, afirmó que “es necesario tomar conciencia para asegurar la sanidad de sus cultivos” y destacó la importancia de “utilizar material de origen conocido y adquirido en viveros certificados, tanto por SENASA como por el Instituto Nacional de Semillas”. En cuanto a la sintomatología de la enfermedad, Díaz Vélez explicó que la mayor dificultad radica en que las primeras señales – hojas moteadas y brotes amarillentos – tardan hasta dos años en notarse en las plantas y, aun así, pueden ser confundidos con otras propias de los cítricos.

Por esto, “la única forma de diagnosticarla fehacientemente es mediante un análisis de laboratorio”, afirmó el técnico del INTA.