Crespo: Madres al servicio de la comunidad

Publicado el 19 de Octubre de 2014 por

bomberas [1600x1200]En el Día de la Madre, para rendirles un homenaje a las mujeres que arriesgan su vida al servicio de la comunidad, El Observador dialogó Ida Beatriz Waigandt, a punto de cumplir 54 años y Betiana Claudia Barreto (34), quienes forman parte del Cuartel de Bomberos Voluntarios de Crespo. De las 8 que integran el plantel femenino de la institución, son las únicas que además son madres, siendo sus respectivos esposos, Edmundo Schmidt y Pablo Schwindt, también bomberos voluntarios.

Ida tiene 3 hijos, Lucas, Laura y Pedro y 2 nietos y explicó que “cuando decidimos venir a vivir a Crespo (estaban radicados en la zona rural de General Ramírez), en ese momento se necesitaba personal para el cuartel y con mi esposo, no dudamos en incorporarnos. Todos los miércoles hacíamos los cursos de capacitación y los sábados, las prácticas, bajo la supervisión de Carmelo Zapata de Paraná. Nos fue gustando esta actividad, nos fuimos perfeccionando y así ya han pasado 20 años de nuestro ingreso”. Acotó que “mi hijo menor tenía 10 años cuando comencé y no fueron tiempos fáciles, porque cuando nos tocaba ir a un siniestro, se tenían que cuidar entre ellos, muchas veces, se terminaban cocinando y haciendo otras actividades de la casa, porque su mamá se iba a cumplir con esta misión”.

Recordó que “en ese tiempo, teníamos una autobomba prestada del Ejército, que pasaba por la comisaría, donde nos juntábamos todos los bomberos. Vivíamos en calle 3 de Febrero y corríamos con los mamelucos abiertos o los cordones sin atar y nos subimos al camión. Ahora, al haber una persona permanente en el cuartel, se viene al mismo, donde hay que vestirse y demás. Antes salíamos con un overol y de alpargatas. Todo eso ha mejorado” remarcó.

Betiana tiene un pequeño hijo, Tomás y cuenta que “hace 4 años que vivo en Crespo y como en el cuartel de Victoria, que era la anterior ciudad donde vivía, no había mujeres bomberos, no podía iniciarme en esta actividad. En Crespo me fui interiorizando de lo que era la entidad y una vez que empecé a conocer lo que se puede hacer, no dudé en sumarme y ayudar a quien lo está necesitando”.

– Betiana, el hecho de tener un hijo tan pequeño, ¿la hace dudar de seguir en esta profesión?

– (Betiana) Desde que soy bombero voluntario, me pongo a pensar qué sería de mi vida si no fuera bombero. Ya es parte de mi vida. Una siente la comunicación de la radio y sale corriendo, porque sabe que en ese momento, alguien está pidiendo auxilio. Con mi bebé, tengo la ayuda de mi familia y cuando nos llama la Brigada, se lo entrego a mi suegra, que sé que lo va a cuidar bien. Cuando uno entra a bomberos sabe que tiene que sacrificar cumpleaños y otros eventos familiares, pero es por una causa noble, que es ayudar a quien lo está necesitando. El poder colaborar con a la gente es algo hermoso…

– (Ida) Ya formamos parte de esta familia que son los bomberos, es algo que no se puede dejar. Como mamá, por este servicio al prójimo, también tuve que dejar cosas familiares de lado, pero sabiendo que otra persona está necesitando de nuestra ayuda.

– En Crespo se fueron sumando cada vez más mujeres…

– (Ida) Sí, somos 8. Dos ya somos mamás, una está por serlo en estos días y una cuarta está embarazada. Ellas para mí, son como mis hijas… Cada vez que hay una salida, les digo siempre que se cuiden, lo mismo a los bomberos más jóvenes. El esposo de Betiana (Pablo Schwindt), tenía 17 años cuando ingresó y siempre lo consideré como un hijo. En cada salida, recuerdo que la mamá me gritaba ‘cuídamelo’ y una experiencia triste fue cuando lo traje a ‘Pablito’ prácticamente muerto en mis brazos, porque sufrió una asfixia por el humo de un incendio. Eso me marcó mucho, como que  me dio más valor.

– (Betiana) A las chicas que quieran ser bombero que se acerquen. Una antes se tiene que preparar lógicamente y con las mismas compañeras del cuartel se va haciendo experiencia y aprendiendo. Siempre hay capacitaciones, cursos, contamos con el apoyo de una psicóloga… Por ahí algunas piensan que son personas grandes y se preguntan qué van a hacer en el cuartel, pero siempre se puede aportar. Quienes quieran ser bombero, en Crespo tienen la oportunidad de sumarse y de ayudarnos a seguir sirviendo a la comunidad de Crespo y de toda la región.