Familias que luchan pero siguen adelante: esta semana la historia de Jorge Schell

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Jorge SchellDesde hace varios años, El Observador publica historias de vida de familias que fueron y son ejemplo de constancia, fortaleza y deseo de superación, ante las diferentes adversidades y obstáculos que se les fueron presentando en el tiempo. Varios de estos relatos salieron a la luz, porque sus propios familiares creyeron que era importante darlos a conocer. Por esta razón, quienes deseen formar parte de esta sección, pueden comunicarse al (0343) 4951080 o por vía e-mail a redac@elobservadordellitoral.com

Esta semana, contamos la historia de Jorge Schell (32), quien es hijo de Reinaldo Schell y Olga Ackerman y sus hermanas son María Eugenia, Gloria y Elda. Jorge recibió a El Observador y contó su impactante historia: “Tengo una enfermedad que ataca y va desgastando las articulaciones a medida que pasa el tiempo, lo que obliga a realizar cirugías con reemplazos. Ya me han hecho 3, 2 de cadera y una de rodilla. Yo ya nací con esta enfermedad, porque es hereditaria. En mi caso es por parte de la familia de mi papá y lo padecemos casi todos. Elda lo tiene, pero no es tan grave como lo mío. Antes de que cumpliera un año, se me descalzó una rodilla y sufrí un desgaste antes de lo previsto, esto acrecentó y agravó mi problema. En cuanto a las cirugías, si bien la obra social me cubrió los gastos de internación, tratamiento, siempre hay un plus que pagar y se hace costoso. Pero gracias a Dios, la gente siempre está dispuesta ayudarme. Hemos organizado bailes para recaudar fondos y dio resultados positivos. La cura única que puede llegar a tener la enfermedad, son las cirugías, pero hay que cuidarse y llevar una dieta equilibrada, porque no podés tener sobrepeso.

La verdad que a pesar de todo me siento bendecido por llevar este problema de esta forma, Dios y la Madre Maravillas son los que me ayudaron a salir de esto. Hay que tener confianza, fe y seguirla peleando”.

– ¿Te sentiste discriminado en alguna oportunidad?

– Sí, muchas veces. Al principio, cuando era más chico, me costaba, pero después es como que si lo vas asimilando. Ahora la gente me conoce, saben cómo soy, qué padezco y es todo mucho más fácil. Mi familia y yo recibimos mucho cariño de la gente y sentimos que somos queridos…