Un avión argentino también desapareció como el de Malasia Airlines, pero en 1965

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avión-argentino-desaparecidoEn 1965, un TC-48 de la Fuerza Aérea fue protagonista de un accidente y nunca se encontró, al igual que ocurrió con el avión de Malaysia Airlines, en la cual viajaba el piloto paranaense Miguel Moyano.

A medida que pasan los días, el caso del avión de Malasia que se perdió en el aire, incrementa los mitos sobre su destino. Teorías conspirativas, elementos ficcionales, hipótesis de atentados. Nada se sabe hasta ahora y nadie conoce donde está la aeronave que perdió contacto con tierra y que llevaba 239 pasajeros. Todo lleva a la duda permanente y se recuerda un caso mucho más cercano, el del misterioso TC-48 de la Fuerza Aérea argentina que se esfumó en el aire de Costa Rica y que nunca fue localizado.

En los anales de la aviación mundial, el caso argentino del Douglas DC-54 TC 48, sigue siendo uno de los grandes misterios, que no acumula una semana de antigüedad como el caso de la nave de Malaysia Airlines, sino que está cerca del medio siglo de búsqueda infructuosa.

Es el llamado “avión de los cadetes” que se perdió en territorio de Costa Rica, el 3 de noviembre de 1965, con 68 ocupantes a bordo, entre ellos 9 tripulantes y 59 cadetes de la mitad de la 31ª promoción de la Escuela de Aviación Militar, con base en Córdoba, que realizaba el viaje de instrucción final. La otra parte de la delegación se desplazaba en un TC 43, que llegó a destino. La travesía tenía como punto final, Estados Unidos.

El TC 48 se perdió en el vuelo entre la base Howard, en Panamá, y el aeropuerto de El Salvador, a 40 minutos del despegue. Al mando de la aeronave estaban el comandante Renato Felippa y los pilotos capitanes Miguel Moyano (paranaense) y Esteban Viberti.

En lo que publica Conexión Radio, Elena Beatriz Moyano Villarraza es hermana de uno de los pilotos, el Capitán Miguel Moyano y la mujer recordó, en diálogo con el programa Buenas Noches, con mucho pesar, la historia y habló de su hermano.

“Los dos aviones que llevaban a los cadetes recibidos ese año, junto a oficiales de mayor rango, salieron desde Palomar. Iban a hacer un viaje de fin de estudios por varios lugares de las Américas. Habían llegado haciendo otras escalas a Panamá. Y salieron rumbo a Costa Rica. En medio de ese viaje, hubo una gran tormenta. Uno de las naves llevó a Puerto Limón y el otro, no llegó nunca y nunca más se encontró”, aseveró.

En el mismo sentido, indicó que “se pensó que había caído en el mar. Encontraron restos de un avión, asientos, en la desembocadura de un río. Se comprobó luego que no tenía la salinidad natural que hubiese tenido al caer en el mar”.

“Muchas versiones indican que un tal indio Porfirio, hijo de un cacique que era brujo, había llegado a la aldea, con tres relojes en cada mano. Cuando le preguntaron habría reconocido que era de personas que iban en un avión plateado que había caído luego de una tormenta”, contó la mujer. Además, dijo, “se comentaba que habían capturado a varios indios y que los habían maltratado para decir dónde estaba ese avión”.

La hermana de uno de los capitanes desaparecidos indicó que “por esta circunstancia, el brujo cacique, había maldecido al avión, para que nunca lo encontraran. Si fue así, lo consiguió, porque nunca se encontró”.

Al mismo tiempo, indicó que el papá de uno de los cadetes de Paraná, participó de una de las delegaciones que buscó al avión “y no encontraron nada”.

En el vuelo había además del capitán Moyano, cadetes y oficiales de Paraná y también cadetes de Diamante.

“Se dijo también que se vio indios con camperas de Aeronáutica. Se sabe que ese avión pidió auxilio para que los guiaran hasta Puerto Limón, se cortó la radio y dijeron que el motor Nº 3 se había incendiado. No tuvieron más noticias, no se supo nada de nada”, aseveró.

Respecto de Miguel Moyano, detalló que “fue a estudiar Farmacia, a Rosario; hizo un año. Mis padres fueron un día a visitarlo y vieron que la habitación de él, estaba cubierta de distintos tipos de aviones. Al año siguiente, estaba rindiendo en la escuela para empezar”.

“Él hacia lo que amaba, ya eso nos da tranquilidad. Esta historia es un libro abierto. Nos daría mucha paz saber qué pasó realmente”, enfatizó la hermana de Miguel Moyano.