Un comerciante relató la odisea que vivió durante un asalto a mano armada

0
2

comercianteUn comerciante de Paraná vivió media hora de terror el jueves por la tarde, cuando ladrones entraron a su local a mano armada, lo amenazaron y le robaron mercadería y la recaudación del día. La inseguridad que vive la zona, por robos a negocios, viviendas y arrebatos, preocupa a los vecinos que la padecen a diario. Por eso harán una reunión esta semana en la vecinal 3 de Febrero con autoridades policiales para reclamar presencia y vigilancia, como sucede en el centro de la ciudad. “Dicen que Galán es el segundo centro comercial de la ciudad, pero es el primero en inseguridad”, afirman.
Nicolás Hernández hace un año que mudó su local de venta de ropa desde la peatonal San Martín a calle Galán, a metros de Casiano Calderón y la sucursal del banco Bersa. Le va bien, pero ya le robaron dos veces. La segunda fue el jueves por la tarde, cuando tres jóvenes armados y bajo un notable efecto de drogas le robaron dinero y mercadería.
El atraco comenzó a las 18.30, cuando dos de ellos se pararon a mirar en la vidriera, y el tercero los esperaba en una moto. “No llegaban a 21 años de edad, se ponen a hablar en la vidriera y yo los miraba, estaban redrogados y con cara de alguna maldad. Entra uno y me pregunta cuánto vale un buzo de la vidriera y sale, viene el otro, y dice ‘¿Las camisas cuánto están?’. Se vuelven a hablar en la vereda”, contó Nicolás sobre los primeros momentos del robo.
La segunda etapa transcurrió adentro del local: “Viene uno y me pregunta por la camisa, si trabajo con la Sidecreer, y el compañero le dice ‘¿No ves que está acá?’, y señala con el dedo en la puerta el cartel de la tarjeta Maestro. Ahí me di cuenta que no estaban bien. Me preguntan por camisas mangas largas, me quieren llevar todo el tiempo para el costado del local, le digo ‘sacalas no hay problema’. Cuando va a probarse camisas entra el otro y se queda hablando conmigo como 15 minutos. Después va a ver cómo es la camisa. A todo esto yo me meto atrás del mostrador y saco un destornillador, porque pensé ¡estos me van a hacer algo’. El más chiquito estaba todo el tiempo como que se le iba a caer algo de la cintura, estaba de bermudas y pulóver y hacía calor”.
Ya con la certeza de que en cualquier instante llegaba la declaración abierta del robo, Nicolás comenzó a doblarle la camisa que dijo iba a llevar uno de los ladrones, que incluso le pidió que se la ponga en la bolsita transparente porque “queda más copado”. Mientras acomodaba la prenda, se puso en el mostrador de espaldas a los asaltantes, y uno de estos sacó un revólver calibre 38, con el cargador lleno de balas y le apuntó a la nuca: Ni mirés porque te vuelo la cabeza, si te das vuelta te mato”, le advirtió.
Nicolás le pidió: “Pará loco, tranquilizate, lo que vos quieras de acá llevátelo”. Fue atrás del mostrador y le indicó: “Acá está la caja, sacá toda la plata”. El ladrón no dudó y comenzó a llenar sus bolsillos con el dinero. Se hicieron de entre 800 y 1.200 pesos, y además se llevaron una pila de jeans que el comerciante tenía sobre una mesa para doblar, y camisas, por un valor de 4.000 pesos. Según calculó Hernández, el atraco duró en total media hora, y durante 8 o 9 minutos lo tuvieron con el arma en la cabeza.
Luego la víctima del robo comenzó a pedir ayuda inmediatamente: “Llamé cinco veces al 911, me decían ‘este numero se encuentra fuera del área de servicio’, después llamé al 101, y vinieron”, dijo a diario Uno.
“Yo trabajo con la puerta cerrada porque es la segunda vez que me roban, de mañana tengo la Policía en el banco, hay un patrullero toda la mañana, y de tarde no, ni patrulleros pasan de tarde”, dijo Nicolás, quien además es el vicepresidente de la comisión vecinal 3 de Febrero, y por esta condición conoce los reclamos de los vecinos y comerciantes que todos los días y a cualquier hora sufren robos: “Es impresionante cómo roban carteras a las mujeres. Está bueno que el segundo centro comercial de Paraná sea calle Galán, pero es el primero en inseguridad, porque acá no hay nada, viven robando en la esquina donde está el banco, a la siesta, a la tarde, en cualquier horario”, afirmó Hernández.
Por esto, consideró que la presencia policial es la solución inmediata: “Yo paso por la Peatonal y hay policías charlando. Está bueno que haya policías, pero acá nosotros queremos trabajar, yo quiero trabajar con la puerta abierta, con la puerta cerrada la gente mira y se va. Cuando fui a hacer la denuncia a la comisaría 16ª andaban a las corridas los policías, y el comisario me decía ‘lo que pasa es que nosotros no damos abasto, andamos corriendo por los pasillos’. Falta personal, que pongan una garita o un patrullero o un policía. Porque si llamo a un policía de adicional me cobra 900 por semana estando de tarde, en negro, porque en blanco es un poco más. A mí no me sirve, porque lo que yo gano se lo doy a él”.
Uno de los asaltantes estaría identificado por la Policía. Se espera analizar las imágenes de la cámara del 911 que está en el semáforo de Galán y Vicente Quesada.