Familias que sufren pero siguen adelante : esta semana la historia de Jeremías Gerstner

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Desde hace varios años, El Observador publica historias de vida de familias que fueron y son ejemplo de constancia, fortaleza y deseo de superación, ante las diferentes adversidades y obstáculos que se les fueron presentando en el tiempo. Varios de estos relatos salieron a la luz, porque sus propios familiares creyeron que era importante darlos a conocer. Por esta razón, quienes deseen formar parte de esta sección, pueden comunicarse y llamar al (0343) 4951080 o por vía e-mail a redac@elobservadordellitoral.com

Personas q sufrenEsta semana, contamos la historia de Jeremías Gerstner, un bebé que sufre un problema intestinal y que no posee un diagnóstico puntual. El niño tiene 4 hermanos, Micaela (7), Maximiliano (6), Candela (5) y Oriana (2) y sus padres recibieron a El Observador y relataron esta impactante crónica de vida. La mamá Vanina Britos (26) comentó que “el embarazo fue normal. Jeremías nació en septiembre de 2013 por parto natural, pesó 3,600 kg. y como no tuvo ningún problema, nos dieron el alta. Fue al mes que empezó a vomitar materia fecal, tenía fiebre y comenzó a bajar de peso. Lo llevamos a la Clínica Parque, donde nos atendió el Dr. Matías Tonellier y nos derivaron al Hospital San Roque de Paraná. Allí permaneció internado durante 2 meses en el área de Neonatología en incubadora, porque al problema que tenía, se le sumó una fuerte neumonía y por eso, después lo pasaron a Terapia Intensiva. Los médicos nos decían que era un problema de nacimiento. Yo me quedaba a dormir en la ‘casita’ contigua a la sala de ‘Neo’ y mi marido venía cuando salía de trabajar. Sólo podíamos verlo media hora por día. En ese momento fue muy difícil dejar a los demás chicos por tanto tiempo en la casa de sus abuelas. Yo les explicaba lo que le pasaba a su hermanito. Ellos entendían, pero estaban como asustados. El tratamiento continuó, pero fue necesario hacer una cirugía en una clínica de Paraná. Gracias a Dios, los médicos nos dijeron que los estudios denotaban que no quedaría ninguna secuela, pero tenemos que seguir con un tratamiento y llevarlo a control médico una vez por semana, tanto a Paraná, como a un pediatra de Crespo. Tenemos que cuidarlo mucho, para que no vuelva a tener neumonía”. Sobre los gastos, Vanina expresó que “por suerte, la obra social nos da los pañales, pero no nos cubrió los gastos. Hasta el día de hoy tenemos que juntar mucho dinero para la operación, mi esposo se quedó sin trabajo, tenemos que pagar el alquiler de la casa, necesitamos una heladera para guardar la leche, porque la que tenemos funciona mal… Por eso, agradecería de corazón, a quienes puedan colaborar con ropa y tarros de leche. Necesitamos contar con un ingreso para poder comprarle a Jeremías la medicación que le recetaron y la leche Kasmíl, que cuesta $250 el tarro de 400 gramos. Por favor, que nos ayuden…”.

(Aquellas personas solidarias que puedan tenderle una mano a la familia Gerstner, pueden acercar sus donaciones a Los Arces y Los Plátanos, del Bº Progreso Crespense, de Crespo)