Urribarri: “Entrar a Japón es como jugar en la Champion de la citricultura”

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Urribarri“Con la apertura del mercado de Japón para los cítricos dulces argentinos, la citricultura entrerriana de punta pasa a un primer nivel mundial. Yo digo que con esto entramos a jugar en la Champion League de la citricultura. Por eso es que este logro de los empresarios y del gobierno es tan importante, tan emocionante y tan desafiante también”, dijo el gobernador de la provincia Sergio Urribarri al retirarse de la reunión mantenida en el Ministerio de Agricultura de Japón en Tokio durante la cual se brindó el apoyo institucional y político la decisión del país nipón de abrir las exportaciones de cítricos dulces (naranjas y mandarinas) de la Argentina hacia ese país.

Así el gobernador comenzó el primer día de su agenda en Japón, país al que arribó luego de una misión de dos días en China. Sobreponiéndose a algunos problemas de agotamiento producto del denominado jet-lagg, es decir los efectos que el cuerpo humano provoca el cambio de horarios abrupto, el gobernador volvió a tener una intensa jornada de trabajo.

A primera hora fue recibido en la sede de la agencia estatal para la promoción del comercio internacional más importante de Japón denominada Jetro que tiene una representación en Buenos Aires. Ante sus autoridades Urribarri describió el potencial de Entre Ríos y la estructura de la producción de la provincia y puso énfasis en la necesidad de activar el comercio entre ambos países que tienen toda una historia de hermandad.

“Desde que soy gobernador, entre 2007 y 2013, las exportaciones de Entre Ríos hacia Japón se incrementaron un 481 por ciento llegando actualmente a los 88 millones de dólares, siendo el maíz, el sorgo y la miel los principales componentes, aunque también mandamos preparados de frutas (jugos), lácteos y algo de pollos” describió Urribarri, quien en todo momento estuvo acompañado por el diligente embajador argentino en el Imperio del Sol Naciente, Raúl Dejean.

Actualmente, la balanza comercial con Japón es muy favorable a la Argentina. Japón envía productos ligados a la industria automotriz e importan alimentos, preferentemente.

“Soy casi paisano de los de Entre Ríos, ya que estuve tres años sirviendo a mi país en Uruguay, así que los conozco bastante bien por estar ahí tan cerca. Creo que Entre Ríos tiene buenas oportunidades en Japón si pone énfasis en la calidad ya que mientras otros países requieren volumen, aquí se requiere preferentemente calidad porque hay dinero para pagar esa calidad”, describió con amabilidad japonesa el vicepresidente ejecutivo Tadayuki Nagashima quien desafió a Urribarri a pasar por un supermercado y ver el precio de las frutas en las góndolas. “Aquí en el centro de Tokio se pagan dos dólares por una banana”, disparó.

Y quizás el señor (trato riguroso aquí en Japón) Nagashima se quedó corto. Urribarri y su comitiva, siguiendo su consejo, se fueron hasta un supermercado y comprobaron valores increíbles para algunas variedades de frutas que se venden de manera individual por unidades y con un packaging muy delicado e información de trazabilidad a la vista. Un melón 50 dólares, una naranja astraliana 8 dólares. Una bolsa de tomates de medio kilo 40 dólares.

La explicación para la existencia de semejante mercado se la ofrecieron a Urribarri en el Ministerio de Agricultura. “Para 2030 tendremos 50 millones de habitantes menos que hoy si no tienen éxito las políticas de promoción de la natalidad y de inmigración. De manera que hoy existe en Japón una población envejecida, que come poco y muy saludable, y que tiene muy altos ingresos por lo que puede pagar por la altísima calidad. En Japón hoy no tiene sentido pedir un kilo de naranjas o un kilo de bananas. Se come una naranja o una banana, pero la mejor del mundo con la mejor presentación”, dijo Yazuiro Ozato, viceministro parlamentario de Agricultura de Japón.

El funcionario indicó que el problema vegetativo en Japón provoca serios problemas a la agricultura. “Nuestros agricultores ya están viejos y los jóvenes no quieren ser agricultores. Hoy envidiamos mucho a la Argentina cuando vemos la cantidad de jóvenes que hay trabajando el campo de sus padres”, indicó.