Iglesias Evangélicas realizarán actividades por el Día de Arrepentimiento Nacional

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Logo ACIERAEste sábado 1, los cristianos evangélicos de Argentina nucleados en ACIERA (Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina) decidieron proclamar el “Día de Arrepentimiento Nacional”. En cada ciudad del país, las iglesias se unirán en oración y ayuno para expresar públicamente ese sentir. En los próximos días, la Asociación de Pastores Evangélicos de Entre Ríos (APER) publicará las actividades que se realizarán en el ámbito provincial y local. El comunicado emitido por la entidad nacional incluye pasajes bíblicos que fundamentan esta convocatoria: “Estamos convencidos que no hay otra forma para que un pueblo sea prosperado y restaurado, que no sea volverse a Dios y buscar Su oportuno socorro. Necesitamos arrepentirnos de nuestros pecados como nación, humillarnos y clamar por Su misericordia. Si lo hacemos, Dios promete sanar nuestra tierra y restaurarnos”. (2 Crón.7:14; Neh.1:6-9). Y continúa enunciando: “Nos arrepentimos como argentinos:
por nuestro orgullo en haberle dado la espalda a nuestro Creador. (Ro.1:21,25); por nuestra rebeldía en desobedecer Sus mandamientos. (Is. 30:9; Dn.9:5); por dejar de lado los mandatos de Dios para la familia. (Ef.6:1-4); por no proteger a nuestros niños y adolescentes en sus derechos básicos. (Lam.2:19); por la violencia encarnada en todos los órdenes de la sociedad.(Sal.74:20); por permitir que la droga avance y cause tanto daño a nuestros jóvenes. (1 Cor.6:19-20); por mentirnos entre nosotros mismos y al mundo. (Is.59:12-13); por la codicia y la mala administración de los recursos del país. (Is.57:17-18); por consentir la injusticia y el abuso de los más débiles. (Jer.6:7); por la inmoralidad, los abusos sexuales y la trata de personas. (Mt. 25:40); por la traición y el robo entre hermanos habitantes de un mismo suelo. (Miq.7:2); por la corrupción y la falta de integridad en nuestras acciones. (Is. 10:1-2) y por la apatía e indiferencia hacia los problemas sociales. (Sgo.1:27). Nos convocamos en lugares públicos, a estar presentes con nuestras familias en unidad, como lo ha marcado la historia bíblica, en todos los escenarios en donde una nación debía ser levantada de su condición moral, social y espiritual. Reunidos en distintos puntos del país, un mismo día, con un mismo sentir, con una misma voz, como un solo Cuerpo, el de Cristo que somos y representamos”.