¿Cómo detectar síntomas que podrían alertar sobre cáncer en los niños?

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EN ARGENTINA HAY 1200 NUEVOS CASOS POR AÑO DE LEUCEMIAS, TUMORES DEL SISTEMA NERVIOSO, DE HUESO, DEL SISTEMA LINFÁTICO (LINFOMAS) Y DE HÍGADO

videoGLa Confederación Internacional de Organizaciones de Padres de Niños con Cáncer (ICCCPO) y la Sociedad Internacional de Oncología Pediátrica (SIOP), establecieron el 15 de febrero como el Día Internacional de Lucha Contra el Cáncer Infantil, con el objetivo de crear conciencia en la población de todo el mundo sobre la problemática de esta enfermedad y la necesidad de que los niños que lo padecen, puedan acceder al diagnóstico temprano y al tratamiento oportuno.

Puede definirse al cáncer infantil como el conjunto complejo y heterogéneo de distintas enfermedades que afecta a niños y jóvenes. Es importante destacar que cuando el cáncer afecta a un niño o a un joven, lo hace en forma distinta a como afecta a los adultos. Por ejemplo, muchos de los tipos de cáncer que se dan en la adultez son resultado de la exposición a agentes productores de cáncer como tabaco, dieta, sol, agentes químicos y otros factores que tienen que ver con las condiciones ambientales y de vida. Mientras que las causas de la mayoría de los tipos de cáncer pediátricos son desconocidas todavía. Generalmente los niños responden mejor a los distintos tratamientos y tienen una tasa más alta de supervivencia. En la mayoría de los casos, los cánceres infantiles se desarrollan a raíz de mutaciones no heredadas en los genes de unas células que todavía están en proceso de crecimiento. Puesto que estos errores ocurren al azar o de forma impredecible, no hay ninguna forma eficaz de prevenirlos. Es posible que un pediatra detecte algunos de los primeros síntomas del cáncer en la revisión médica periódica de un paciente. De todos modos, algunos de estos síntomas, como fiebre, ganglios linfáticos inflamados, infecciones frecuentes, anemia o moretones, también son propios de infecciones a otras afecciones que son mucho más frecuentes que el cáncer. Por este motivo, es lógico que tanto los pediatras como los padres sospechen otras enfermedades propias de la infancia cuando aparecen los primeros síntomas de cáncer.

cancer de niños 2Los tipos de cáncer más frecuentes en la adultez son: cáncer de pulmón, de colon, de mama, de próstata y de páncreas. En tanto en los niños y adolescentes, los más frecuentes son: leucemias, tumores del sistema nervioso, de hueso, del sistema linfático (linfomas) y de hígado. Cada uno de éstos se comporta en forma diferente, pero todos se caracterizan por la proliferación descontrolada de células anormales. La mayor parte de los adultos que padecen cáncer pueden ser tratados satisfactoriamente por médicos de su misma comunidad de residencia. En cambio, un niño con cáncer debe ser diagnosticado con precisión y tratado por equipos de especialistas en oncología pediátrica, que se encuentran generalmente en los grandes hospitales pediátricos o en centros de alta complejidad, alejados del lugar en el que viven. Otra diferencia importante es que el cáncer infantil tiene un mejor pronóstico que el de adultos. Es importante entonces que todos los niños accedan al tratamiento adecuado en el tiempo indicado.

Según el Ministerio  de Salud de la Nación, el cáncer tiene una incidencia muy baja en los niños y es curable. Gracias al diagnóstico temprano, el tratamiento adecuado y el cuidado integral del paciente, la posibilidad de sobrevida puede llegar hasta más del 80 %.

cancer en niñosEl cáncer infantil posee características propias definidas, cada una con un nombre, un tratamiento y un pronóstico muy específico. Tumores embrionarios como retinoblastoma, nefroblastoma, neuroblastoma, hepatoblastoma, son formas de cáncer específicas del niño. La mayoría de los cánceres del adulto no existen en pediatría. La distribución por sexo en los niños con cáncer muestra una ligera predominancia para el sexo masculino. La distribución de las patologías en Argentina indica que las leucemias constituyen la enfermedad oncológica más frecuente, seguida de los tumores de sistema nervioso central y los linfomas. Por año, se diagnostican en Argentina entre 450 y 470 leucemias de las cuales más de la mitad logran curarse con un tratamiento muy intenso y con requerimientos de instituciones de alta complejidad y  profesionales especializados. Los resultados de los tratamientos han mejorado significativamente en las últimas tres décadas y así hoy es posible obtener la curación en el 70 a 80 % de los pacientes, con variaciones de acuerdo al tipo de cáncer y a la extensión inicial del mismo. Tres elementos esenciales explican estos resultados: 1) La eficacia de la quimioterapia. 2) El enfoque multidisciplinario en el abordaje terapéutico. 3) La participación mayoritaria dentro del marco terapéutico de protocolos nacionales o internacionales.

En Argentina  la sobrevida de los menores de 15 años con cáncer promedia el 60% debido al diagnóstico tardío, la dificultad en la derivación en tiempo y forma, las complicaciones en el  tratamiento y en algunos casos, la falta en el cuidado integral del paciente. El diagnóstico temprano u oportuno, constituye un elemento estratégico esencial en oncopediatría ya que un paciente diagnosticado tardíamente disminuye sus posibilidades de curación, pero además aumenta los riesgos derivados de un tratamiento más intenso. En el análisis de los niños registrados desde el año 2000 al 2009, el 80% de ellos fueron atendidos en instituciones públicas y el resto en instituciones privadas.

La enfermedad maligna más frecuente de la infancia, la leucemia aguda, tiene una tasa cruda de 46 por millón, seguida por los tumores del sistema nervioso central con 23 y los linfomas con 16 por millón en niños menores de 15.

0chlEl tratamiento del cáncer en los niños puede incluir la quimioterapia (uso de medicamentos para matar a las células cancerosas), la radioterapia (uso de radiaciones para matar a las células cancerosas), la cirugía (para extirpar las células cancerosas o tumores) o el trasplante de médula ósea (para favorecer el crecimiento de nuevas células sanas). El programa de tratamiento necesario en cada caso dependerá del tipo de cáncer, así como de su agresividad, lo extendido que esté y la edad del niño.

Siempre que sea posible, los niños mayores que padecen cáncer deberían participar activamente en su propio tratamiento. Se les debería proporcionar información sobre su tipo concreto de cáncer y sus efectos, utilizando un lenguaje adaptado a su edad y nivel de comprensión. No obstante, cuando el cáncer afecta a niños menores de 4 años, suele bastar con explicarles que están “enfermos” y necesitan “remedios” para mejorar. En todos los grupos de edad, la meta consiste en evitar el miedo y las confusiones.

Muchos niños pueden culpabilizarse, como si el hecho de padecer cáncer fuera, en cierto modo, por su culpa. Psicólogos, trabajadores sociales y otros miembros de los equipos de oncología con los que cuentan los centros especializados, pueden ser de gran ayuda para tranquilizarlos, apoyarlos y ayudarlos a expresar y afrontar sus sentimientos. Esto se aplica no sólo a los pacientes, sino también a sus familiares, que deben sobrellevar una nueva y difícil situación familiar, con nuevos horarios, hábitos y en muchos casos, alejados de sus hogares por largos períodos de tiempo.