No cumplió con la cuota alimentaria e irá preso por más de un año

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GOV066En febrero de 2007, H.R.A. (37) dejó de pagar la cuota alimentaria de sus cinco hijos que ahora tienen 17, 15 y 11 años de edad y mellizos de 13, que había tenido con su primera esposa. Intimado por la Justicia de Familia, volvió a pagar recién cinco años después, en febrero de 2012. Pero un mes después, volvió a olvidarse de sus obligaciones como padre, hasta agosto pasado y ahora, por sus incumplimientos, la Justicia de Córdoba lo condenó a 13 meses de prisión.

Luego de ser intimado en los Tribunales de Familia, haber sido denunciado penalmente como reincidente y haber suspendido un juicio, la jueza Nora Giraudo, titular del Juzgado en lo Penal Juvenil de 7ª Nominación, lo condenó al encontrarlo responsable del delito de incumplimiento de los deberes de asistencia familiar en forma continuada.

“No es sólo el hecho de que este hombre no abonó la cuota alimentaria, se desentendió absolutamente de sus cinco hijos. Y esa falta de responsabilidad afecta al desarrollo emocional de esos chicos”, le dijo la jueza Giraudo a Clarín.

Esta condena de prisión efectiva es la primera que se da en la última década, “ya que es muy raro que haya una sentencia efectiva, tenemos una Justicia garantista”, dijo la magistrada.

Además de estos cinco hijos, el hombre tiene otros dos hijos de 2 y 3 años con su tercera y actual pareja, con la que convivía hasta que fue detenido. La mujer lo mantenía, porque él está desocupado y deprimido. H.R.A. es padre de un octavo niño “de 6 ó 7 años”, quien nació fruto de su relación con su segunda pareja. El hombre declaró ante la Justicia que “no recuerda bien la edad”.

Además, el hombre está obligado a capacitarse laboralmente para obtener un trabajo remunerado, con el fin de que pueda “reparar el daño causado y abonar la cuota alimentaria mínima e indispensable de todos sus hijos”. La obligación asistencial se fijó en $ 2.300, que deberá abonar mensualmente a los hijos por los cuales se hizo la denuncia penal, una vez que recupere la libertad. Para determinar ese monto se tomó como parámetro el valor de la Asignación Universal por Hijo, de $ 460 por cada uno.

Hijo de padres separados, H.R.A. se crió con su mamá, que era empleada doméstica y que se hizo cargo de sus ocho hijos. Tras haber abandonado la escuela primaria “porque no me gustaba”, en su adolescencia H.R.A. comenzó a trabajar como peón de albañil, hasta que consiguió trabajo estable y en blanco en una fábrica de helados y en una ferretería. Cuando se separó de su primera esposa, volvió a quedar desempleado y comenzó a realizar trabajos de jardinería, mientras buscaba empleo. A modo de defensa por su irresponsabilidad paternal, H.R.A. declaró que “cada vez que encontraba trabajo llegaban notificaciones de embargo y nunca podía empezar a trabajar. Cuando trabajaba, la relación laboral se terminaba porque mandaban papeles para hacerle embargar el sueldo y entonces allí le decían que lo tenían que despedir”.

H.R.A. no sólo se desentendió económicamente de sus hijos, sino que tampoco sabe mucho de su vida: “Los veo cuando paso por la puerta de la casa de ellos para ir a lo de mi madre y ando en el barrio. No hablo con ellos ya que no me quieren hablar, no sé por qué. Nunca tuve la oportunidad de aclarar lo que pasó”, se excusó en el juicio.

En su resolución, la titular del Juzgado en lo Penal Juvenil de 7ª Nominación dispuso que, en prisión H.R.A., reciba asistencia psicoterapéutica para que pueda modificar “su posicionamiento subjetivo inmaduro y reflexionar sobre sus conductas”, de manera que “pueda asumir el rol paterno y todo los compromisos que éste conlleva”.

 

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