Jesús Vulliez: “Vemos un muy buen futuro para la vitivinicultura entrerriana”

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Jesús VulliezDecenas de productores entrerrianos vienen apostando desde hace algunos años a la vitivinicultura y según analizan los especialistas, son amplias las posibilidades de crecer, logrando vinos de alta calidad. En su momento, esta provincia fue la cuarta productora del país y precisamente recuperar ese importante posicionamiento, es el objetivo que se persigue en la próxima década.

En declaraciones a El Observador, el presidente de la Asociación Entrerriana que nuclea a los productores de vid, Jesús Vulliez, no dudó en afirmar que “vemos un muy buen futuro para este cultivo en la provincia” y explicó que su emprendimiento, ubicado en Colón, constantemente es visitado por personas interesadas en recibir algún consejo, buscando sumarse a la actividad.

La bodega “Vulliez Sermet”, fue una de las primeras empresas en retomar la producción de vid en Entre Ríos, luego de que se anulara una polémica legislación nacional de la década del 30 del siglo pasado, que prohibía el cultivo de la vid con fines comerciales en las zonas no cordilleranas (Mendoza, San Juan y la región). Al respecto, Vulliez recordó que en ese tiempo, había un gran apogeo en Entre Ríos, con numerosos viñedos y bodegas, que le permitieron a nuestra provincia ocupar el cuarto puesto en la producción nacional. “En 1997, se levantó la restricción y empezamos a trabajar en un proyecto que hoy está en pleno desarrollo” explicó el empresario. “No solamente cultivamos la vid, sino que a partir de 2003 también producimos vinos con destino comercial. Indudablemente teníamos muchos desafíos y ciertos interrogantes y hoy puedo decir que estamos muy conformes con los resultados obtenidos. A diferencia de otras producciones, acá no es importante el rendimiento, sino la calidad”.

Vulliez contó que “cuando el Gral. Justo José de Urquiza fundó San José y Colón, trajo inmigrantes de Francia y Suiza, quienes empezaron a cultivar la vid, como lo hacían en sus países. Primero lo hicieron en esta zona y luego, los viñedos se fueron extendiendo hacia el norte, llegando hasta Concordia y Federación. En los primeros años del siglo XX, fue importante la producción, hasta que llegó la prohibición. Mis abuelos lo desarrollaron a nivel familiar durante más de 70 años y yo retomé algo que hicieron, lógicamente con mayor tecnología y con sepas de mejor calidad”.

El empresario indicó que “a partir de nuestro emprendimiento, hubo otros productores que se fueron sumando. Hoy con satisfacción vemos que se está extendiendo este cultivo en la provincia y somos muy optimistas en cuanto a su desarrollo”.

– Si tenemos en cuenta los antecedentes históricos y la actualidad, ¿se puede decir que el clima y el suelo entrerriano responden adecuadamente?

– Sí, lógicamente que hay años mejores que otros, pero en general, hubo buenas respuestas. En cuanto a las lluvias, nuestra región cubre en exceso lo que el cultivo necesita, pero con un buen sistema de manejo, se puede controlar muy bien…

– ¿Qué diferencia hay con los vinos que se producen en la zona cordillerana?

– Sostengo que en la diversidad está la riqueza del vino. No es como la Coca Cola, que en todas partes del mundo es igual. En vinos, lo que ofrece cada zona es distinto, no es ni mejor, ni peor. Eso es lo que nosotros tratamos de transmitir. Sí sabemos que es un vino de muy buena calidad…

– Para aquellos interesados en incorporarse al sistema: ¿Con qué dimensión recomienda comenzar?

– Es muy difícil definir una unidad económica, ya que depende de cada productor y de la infraestructura que tenga. Es una pregunta que siempre me hacen y yo les aconsejo que empiecen con poca cantidad, porque lo importante primero es conocer y controlar al cultivo y no que éste se les vaya de las manos. Con menos de una hectárea sería lo aconsejable para el inicio. Es lo que uno puede sugerir, por la experiencia que uno va recogiendo, pero cada uno después destinará lo que desee. En cuanto al cultivo en sí, hay que preparar el suelo como cualquier otra producción, en eso no hay ningún secreto y lo mismo para el cuidado, donde se recomienda tener una supervisión técnica. Los integrantes de la asociación contamos para las distintas etapas, con el asesoramiento de un ingeniero agrónomo uruguayo, con gran experiencia en esta temática. Él nos da las instrucciones y nosotros las aplicamos…

En Argentina: La historia de esta producción en Argentina se remonta a la época de la colonización, ya que el cultivo de la vid estaba estrechamente relacionado con las prácticas agrícolas de los colonos europeos. Las primeras especies habrían llegado a mediados del Siglo XVI al Cuzco (Perú) y de allí pasaron a Chile y a partir de 1551 fueron introducidas en Argentina. Favorecida por óptimas condiciones climáticas y de suelo, manifestó un amplio y acelerado desarrollo, principalmente en las provincias andinas.

En ese tiempo, se vio fomentado por el consumo de vino y pasas, como alimento calórico de los soldados y también porque los sacerdotes católicos misioneros implantaron viñedos, con el fin de contar con el vino, que indispensablemente requerían para celebrar la Santa Misa.

Actualmente, Argentina ocupa un importante lugar en el contexto mundial y se posicionó como un exportador altamente competitivo de los tradicionales países vitivinícolas, tales como Francia, España e Italia.

En Entre Ríos: Un trabajo elaborado por los Ing. Agr. Raúl Brassesco y Ing. Agr. Vanina Ezpeleta referido “Cultivos de la vid en Entre Ríos” se explica que el origen y desarrollo de las colonias agrícolas de Entre Ríos predominaron los inmigrantes helvéticos que ejercieron su influencia profunda sobre políticas colonizadoras en la segunda mitad del siglo XIX. Los colonos trajeron las vivencias de su tierra natal, se adaptaron al nuevo ambiente rural que los recibió con su tierra virgen, plantaron árboles frutales e iniciaron una próspera producción agrícola. Muchos de ellos experimentaron con cultivos tradicionales de su país de origen, como las viñas.

Las primeras producciones se iniciaron en Entre Ríos en el siglo XIX. En Colonia San José y Concordia en 1860 y 10 años después en Victoria y Federación. También se ocuparon hectáreas en C. del Uruguay, Victoria, Hernandarias y Villa Urquiza.

En Colón se cultivaba la vid americana Vitis Labrusca (traída por Urquiza) y en Concordia y Federación la variedad Lorda (hoy Tannat), de origen francés. En San José en tanto, se popularizó la cepa Filadelfia, proveniente de las sementeras del Gral. Urquiza y cultivada por valesanos, piamonteses y saboyanos.

Los profesionales explicaron que en 1895, ya existían en la zona de Colón 926 has. de viñedos, se cosechaban 129 toneladas de uva y había 9 bodegas con 30 cubas de fermentación con una capacidad de 835 hectolitros cada una. Entre 1885 y 1935, Concordia fue el departamento vitivinícola más importante de la provincia, no sólo por el desarrollo que alcanzó la industria, sino también en número de cepas cultivadas.

Entre 1894 y 1916 la producción vitivinícola creció un 700%, mientras que en igual período la población solo se duplicó. En 1935 se aprobó la Ley Nacional Nº 12.137 que circunscribió el derecho a esta actividad a la zona de Cuyo. Por entonces existían en Entre Ríos aproximadamente 5.000 has. de vides plantadas y en vino elaborado con uvas de nuestra zona, que habían alcanzado un grado de calidad competitivo con presencia en el mercado. En 1997 se derogó dicha legislación y en sus artículos Nº 52 y 53 dejó liberada la plantación, implantación, reimplantación y modificación de los viñedos en todo el territorio de la Nación. En ese marco, en Entre Ríos volvió a resurgir la vitivinicultura y como lo afirma Vulliez, tiene un futuro promisorio.

 

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