Las problemáticas familiares son el principal motivo de mediación en Crespo

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Esta semana los medios provinciales destacaron la incidencia que puede tener una mediación a la hora de resolver un conflicto, habida cuenta de que en Paraná, una causa por “Abuso de arma y Amenazas” que tramitaba ante el Juzgado Correccional Nº 2, culminó con el acuerdo entre las partes, quienes tras disuadir sus diferencias, hicieron las paces. Cientos y cientos de controversias de distinta índole se someten a mediación, proceso que en Entre Ríos es obligatorio desde el 2009, previo a iniciar una acción judicial que tenga por objeto cuestiones patrimoniales. Crespo no es ajena a este sistema, El Observador dialogó al respecto con las 3 abogadas mediadoras de la ciudad, quienes se encuentran inscriptas en el Centro de Medios Alternativos de Resolución de Conflictos de Entre Ríos, quienes coincidieron en que la particularidad a nivel local, es que el mayor número de audiencias que se celebran de este tipo, son por problemáticas familiares.

En este sentido, la Dra. Mariela Britos, comentó: “Mi percepción como abogada mediadora es que el motivo más habitual, es el reclamo de la cuota alimentaria. Para poder iniciar un juicio de este tipo es obligatorio una mediación previa y eventualmente entre un 30% y 40% de los casos llegan a un acuerdo, sin necesidad de tener que atravesar por todo el litigio que implica el proceso”. Arribar a un convenio en este marco, evita dilataciones de tipo administrativa, demoras judiciales, reiterados viajes a la capital provincial y un desgaste emocional que se produce entre las partes mientras esperan la resolución de la justicia.

Por su parte, la Dra. Noelia Bione también agregó la separación de bienes en términos de un divorcio como tema reiterado a nivel local y añadió: “Las mediaciones son efectivas en la medida que permiten ver a las partes que existe la posibilidad de crear opciones y oportunidades de solución conjunta. El hecho de que tengan un ámbito para dialogar y escucharse de manera privada y pacífica, permite que tengan un acercamiento más allá de sus diferencias y adopten otra perspectiva de la situación que les afecta. Además, ambos cónyuges obtienen beneficios y ceden en algunas cuestiones, pero sin ganadores y perdedores, lo cual contribuye a que no se transforme en una guerra”.

En términos similares se manifestó la Dra. Elina Ruda, quien señaló: “Las problemáticas familiares son las más comunes, porque son las que más convicciones hay en los abogados de que hay que llevarlas a mediación. Hay un número importante de estos conflictos que culminan con acuerdos exitosos para ambas partes, resolviéndose de manera rápida y a un costo mucho menor que el que implicaría un largo proceso. A mayor escala de conflictividad mayor es el costo que hay que pagar y no sólo desde el punto de vista económico, sino también en lo emocional y en el tiempo que se le dedica a un juicio. Ahora hay muchos Juzgados de Familia que están derivando temas que no son económicos a mediación, como el régimen de visitas de los hijos de padres divorciados, justamente por la efectividad del sistema”.

Fuera del ámbito prejudicial existen un sin número de problemas que podrían solucionarse a través de la mediación y que contribuirían a que los vecinos se lleven mejor entre sí. El Juez de Faltas, Dr. Javier Méndez, en más de una oportunidad ha hecho saber que existen muchos expedientes iniciados por conflictos con la pared medianera, la baja altura de las churrasqueras que impulsan el humo hacia el vecino lindante, los árboles sin podar que sueltan sus hojas en otoño y ensucian veredas ajenas, la música en decibeles elevados que escuchan algunos en horarios de siesta, entre otras situaciones. Para este tipo de cuestiones, otras localidades han implementado las “Mediaciones Comunitarias” a través de las Defensorías del Pueblo, metodología que ha sido bien vista por las mediadoras consultadas. Britos dijo que “han dado muy buen resultado en Paraná, resolviendo en gran medida los conflictos entre vecinos. De hecho en las mediaciones comunitarias son las que más hay. Son instancias más informales, porque las partes pueden concurrir solas y sin abogado. Los espacios de construcción de acuerdos entre ciudadanos, son sin dudas favorables para cualquier ciudad”. Ruda, por su parte agregó: “Soy mediadora comunitaria de la Defensoría de Paraná, que es un trabajo voluntario y ad honorem. Me parece que ese sistema para Crespo sería bárbaro, pero tiene que ser gestado y pensado desde una gestión. Su implementación tiene que ser a conciencia y paulatina. En Paraná llevó 10 años insertarlo en la comunidad, no sólo por la concientización entre los vecinos, sino porque se capacitó a la Policía, al Juez de Faltas, se crearon los espacios y las normas que regulan su funcionamiento. Cuando un inspector labra un acta de infracción por una discusión entre vecinos, ellos mismos están instruidos para invitar a la gente a resolver su problema de esta manera. Le suministran teléfonos, direcciones y todo modo de contacto, para que el problema encuentre una alternativa de solución y no continúe o se profundice. La mediación comunitaria implica establecer un perfil de trabajo estrictamente social. Entre vecinos habitualmente hay conflictos compuestos en un 20% por problemas puntuales, cuestiones técnicas o legales de convivencia, pero el otro 80% es estrictamente relacional y es fundamental revertir eso en la sociedad”. Bione también anheló esta realización y comentó: “Sería excelente tener este tipo de mecanismo en Crespo. Se caracteriza por ser una ciudad pionera en muchas cuestiones y esto permitiría que muchas personas accedan gratuitamente a una nueva forma de comunicación y de herramienta para solucionar sus conflictos pacíficamente. Podrían abarcarse problemas educacionales, entre instituciones, situaciones que no alcanzan a tipificarse en lo penal pero que generan disputas sociales…”.

 

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