Crespo: Eugenio Spreáfico se recupera del trasplante en su hogar

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El viernes 12 de octubre, el pequeño Eugenio Spreáfico de un año y 8 meses, volvió a su casa en esta ciudad, 18 días después de haberse sometido al trasplante de hígado que le salvó la vida. Lo hizo acompañado de sus padres, Flavia Gareis y Leonardo Spreáfico, que lo acompañaron en todo momento. Precisamente fue su padre quien le había donado parte de su hígado, cuando las esperanzas parecían apagarse, puesto que pese a estar primera en la lista de espera del INCUCAI a nivel nacional, el órgano no aparecía y el cuadro clínico del niño se agravaba. Atrás quedaron esos tristes recuerdos, cuando días pasados Eugenio recibió el alta definitiva y emprendió el regreso a su hogar, donde los otros 4 hijos del matrimonio los recibieron felices y emocionados. Esta semana, Leonardo dialogó con Hora de Noticias de Canal 2 Cable Visión Crespo, donde se refirió a la nueva etapa: “Eugenio ha evolucionado perfectamente, pero ahora vienen los cuidados para que todo siga bien. A nuestros familiares y amigos ya les avisamos que durante 2 meses él no va a poder recibir visitas, porque le estamos dando un medicamento para que su organismo no rechace al hígado nuevo, pero ello le ha bajado las defensas. Tuvimos que tomar determinadas medidas en casa para recibirlo, como extremar la limpieza e higiene de las manos principalmente. Por eso nos indicaron que no puede venir gente de afuera. A nuestro hijo lo trajimos con barbijo y tenemos que seguir tomando ese tipo de precauciones. El lunes próximo tenemos que llevarlo a Rosario para una extracción de sangre, para un análisis y nos volvemos. Durante 2 meses, una vez por semana vamos a tener que ir a hacer estos controles y el 24 de octubre le van a sacar los puntos”.

En cuanto a su propio estado de salud como donante, el jefe de familia dijo que hasta días pasados estaba con complicaciones para comer, ya que no realizaba la digestión de los alimentos correctamente, pero con un ánimo optimista agregó: “Bajé 10 kilos, pero ya empecé a comer y como estoy mejor, el médico me dio el alta. Sigo con un estilo de vida normal, a excepción de las comidas, que es en lo que tengo que cuidarme. Más allá de eso, siento el orgullo de haberle dado parte de un órgano mío y que él esté bien es lo más importante. Tal vez ahora suena muy liviano, como anécdota, pero verlo cuando estaba en coma fue algo que no puedo explicar. Los hermanitos le prepararon una fiesta de bienvenida y estar nuevamente en familia es una sensación hermosa”.

Spreáfico aprovechó para agradecer el apoyo de la comunidad y dijo: “Continuamente recibíamos mensajes de contención. Cuando pedimos dadores de sangre, se armaron varias listas y hubo como 300 anotados. Quiero agradecer de corazón a la gente, amigos, conocidos. Sentimos el apoyo de toda la ciudad”.

 

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