Prácticas para triplicar los índices de producción de carne

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Una propuesta que impulsa el INTA junto con la Fundación Vida Silvestre Argentina y Aves Argentinas, busca aprovechar estratégicamente la diversidad que poseen los pastizales naturales y simultáneamente lograr altos índices productivos.

Los pastizales y sábanas del Cono Sur de Sudamérica poseen una valiosa diversidad biológica, entre las que se destaca una variada flora y fauna autóctona. Las mencionadas instituciones desarrollaron un kit de extensión para las pampas y campos para promover la ganadería de calidad basada en un uso sustentable de los pastizales naturales y la conservación de su biodiversidad.

Pablo Preliasco, especialista de la Fundación Vida Silvestre, explicó que se trata de producir con bajos insumos externos para no generar impacto sobre los sistemas, conservar el ecosistema y garantizar su correcto funcionamiento y características naturales. Con estas prácticas, “es posible triplicar los índices de producción de carne” y agregó que “lo importante es conocer el ecosistema y manejarlo en función de un objetivo productivo, sin descuidar la conservación”.

Sobre cómo aprovechar los pastos naturales para potenciar el desarrollo ganadero, expresó que “lo primero, es separar los ambientes; el apotreramiento se realiza según el ambiente y se los subdivide con alambrados eléctricos”, señaló. Así, se manejan los descansos, los pastoreos y se dejan semillar determinadas especies para favorecerlas.

“Ordenar la actividad tiene sus beneficios”, aseguró mientras tanto, Eduardo Obregón, técnico del INTA. La propuesta consiste en pastorear de manera controlada los potreros conservando las especies vegetales. “Esto permite aumentar la productividad ganadera y la de los pastos de mayor calidad”, agregó.

“Este manejo permite un incremento inmediato de la carga animal en un 30% como consecuencia de la mejor distribución de los animales. Unos años después, el incremento de la producción de los pastos invernales permitió que el aumento de la cantidad de vacas por hectárea alcance el 50% y 70%. Es que, los pastizales son tan generosos que, ante buenas prácticas de manejo por parte del productor, responden con mayor productividad y más calidad. Sin dudas, trabajar por la conservación permitió mejorar la producción”.

Los pastizales templados húmedos –como los de la pampa húmeda, Entre Ríos, Corrientes, Chaco y Formosa– son recursos naturales valiosos para la producción ganadera y como reservorio de agua dulce, nutrientes del suelo y de una amplia biodiversidad de fauna y flora nativa.

“Es posible sostener el negocio ganadero agregando un plus al manejo”, dijo Obregón y ejemplificó: “Hay establecimientos que complementan su actividad productiva con turismo rural e incluyen recorridos guiados para hacer avistaje de aves”.

Adriana Rodríguez de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA), expresó que desde el proyecto intentaron entender cómo funciona cada ambiente para mejorar el hábitat de la fauna y flora silvestre y que a la vez, sea rentable para el productor. “Mediante descansos estratégicos logramos el aumento y la recuperación de pastos invernales valiosos desde el punto de vista nutritivo”.

Más allá de la mirada productiva, el pastizal natural cumple a la vez la función de refugio y hábitat de especies silvestres. Existen aves específicas de pastizales altos y otras que se adaptan a pastos bajos o pastoreados. Es posible encontrar el equilibrio y la armonía: “Las vacas pueden convivir en ese ambiente. Lo importante, es adaptar el manejo del vacuno a esos objetivos”, indicó Obregón.

 

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