Rodríguez: “Desde lo humano resultó una experiencia formidable”

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Tras el retorno de Europa, donde compitió en dos campeonatos mundiales de duatlón, el crespense Facundo Rodríguez habló sobre la vivencia en Suiza y Francia. En el primero estuvo con su desafío más importante y para el que se preparó desde fines del año pasado. En Zofingen, sobre larga distancia (10km de pedestrismo, 150km de ciclismo, 30km de pedestrismo), culminó 6º con 8 horas y 4 minutos. En la ciudad gala de Nancy, sobre distancia olímpica (10km, 40km, 5km), finalizó 29° entre 62 duatletas, estableciendo un tiempo de 2 horas y 3 minutos.

“Indudablemente que resultó una gran experiencia por el hecho de haber competido en dos mundiales con tan solo 20 días de diferencia entre cada uno. En lo que respecta a los planes deportivos, me tracé como meta central la carrera de Zofingen. Los resultados quedaron a la vista al lograr la prueba con 8 horas y 4 minutos. Fue más tiempo de lo imaginado porque el terreno no tiene absolutamente nada que ver con el que estamos acostumbrados a entrenar o competir en Entre Ríos. La carrera fue muy dura”, explicó Facundo en Hora de Noticias por Cable Visión Crespo. “En este Mundial, catalogado como el más duro del mundo, los últimos 30km fueron una comunión entre el cansancio, la fatiga, el sufrimiento, la adrenalina y el aliento en silencio de quienes me ayudaron a cumplir ese desafío. Siempre se impusieron las ganas por seguir antes que abandonar. El cuerpo me pidió dejar muchas veces, pero salía a flote gracias al compromiso que tenía con los amigos. Me mentalicé para cumplir con todo ello”, se sinceró.

“En Francia empleé un tiempo de 2 horas y 3 minutos, marca con la que quedé disconforme si la comparo con la de 2011 en el Mundial de Gijón (España). Sabía que este resultado se podía dar por es desgaste que había acumulado tras Suiza. El estado físico con el que llegué a Nancy, fue naturalmente inferior a la prueba de Zofingen y eso se vio reflejado”, narró para luego agregar, “venía haciendo una gran carrera. Me bajé 7º de la bicicleta, pero a los últimos 5km de pedestrismo los sentí demasiado. Llegué con lo que me quedaba de resto, me llevó a perder muchas ubicaciones y terminar en el puesto 29º. Teniendo en cuenta cuál era el objetivo principal y sabiendo de qué manera iba a llegar a esta carrera con el desgaste, se puede decir que el resultado fue relativamente positivo. Aunque en estos casos, prevalece la opinión de quien corre y no suele conformarse con lo efectuado. Siempre pretendo dar algo más”.

Rodríguez, paceño de nacimiento, crespense por adopción desde hace más de una década, no dudó en agradecer a quienes extendieron su mano para que pueda cumplir con este desafío: “El año pasado, cuando había programado el viaje a España, también encontré el respaldo de mucha gente, inclusive de personas que no conocía. Este año, desde lo humano, resultó una experiencia formidable. Me sentí respaldado por muchos vecinos de Crespo y Ramírez, personas que quizás te conocen por los medios y que decidieron ayudarme. Todo ello le dio un valor extra muy grande a lo vivido. Además, cuando tenés estas respuestas, te ayuda a motivarte y a seguir sobre todo cuando uno encuentra tantos escombros en el camino, las piernas comienzan a pesar y pensás si realmente todo el esfuerzo vale la pena. Esa gente hace que lo valga”.

La familia se subió obviamente al primer puesto del podio en agradecimientos, escoltada por los amigos cercano, “son los que siempre están”, sintetizó el atleta. “Esto no es de ahora, personalmente rescato que si hace 18 años que estoy en actividad deportiva, es porque durante todo ese lapso de tiempo alguien estuvo acompañándome”, completó.

Rodríguez tuvo complicaciones económicas para lograr el viaje, sobre lo que dijo: “Lamentablemente el deporte amateur tiene una falencia muy grande en cuanto a apoyo de ciertos sectores. En mi caso me tocó algo desagradable en mi estadía después de competir en Zofingen. Estuve complicado en cuanto al efectivo y me ayudó relativamente la tarjeta de crédito, pero en el último depósito que traté de hacer, surgió un inconveniente con el banco que solamente lo podía solucionar al regresar a Argentina. En la última semana me moví sin un peso. Ya en Nancy, con Lucio (Galván, duatleta de Santa Elena que también intervino en ambas pruebas) no sabíamos si íbamos a correr. Teníamos solamente los dólares para abonar la inscripción y debíamos decidir si corríamos o usábamos ese dinero para pagar el pasaje en tren de Berna a Zurich y tomar el avión”.

Sobre el mismo tema, comentó: “Uno de los principales inconvenientes que tuve en Nancy, y que perjudicó en mi rendimiento deportivo, fue que no conté con una correcta hidratación y tampoco alimentación para esa prueba. Teníamos dinero nada más que para el hospedaje, desayunábamos ahí porque estaba incluido y con eso corrimos. Así como competimos, sin bañarnos, tomamos el tren a Zurich y desde ahí el avión de retorno. Pasamos algunos días ciertamente bastantes desagradables. El día de la competencia, fuimos a correr con lo que habíamos desayunado en el hotel. Naturalmente que si no tenés una buena hidratación ante los niveles de exigencia que las carreras demandan, tu andar no será el más adecuado. Terminamos la competencia y avanzamos sobre la mesa de carbohidratos donde no dejamos nada”, indicó con una sonrisa cómplice en su rostro como quien narra una anécdota de años atrás.

“Al margen de haber sentido mucha decepción por todo lo que pasamos, ahora es anecdótico. De todo se aprende y debemos rescatar el lado positivo. Los resultados que obtenemos son en base a que, más allá de los escollos que tenemos, seguimos adelante. Eso hace a que nuestro deporte se resalte o se destaque”, concluyó.