Cómo evitar que la primavera te ataque con una alergia

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El viernes 21 comenzó la primavera, una de las estaciones más ansiadas por la mayoría de la gente y temida por una minoría alérgica. La temperatura sube, las flores colorean y perfuman los jardines, se hacen más frecuentes las salidas al aire libre y hay quienes aseguran que es el momento de multiplicar alegrías y por qué no enamorarse. Todo parece augurar días de bienestar, aunque para las personas alérgicas, la primavera representa uno de los trimestres más complicados del año en materia de salud. Las estadísticas nacionales indican que los males estacionales afectan al 15% de los argentinos, en tanto que se calcula que hasta un 20% de los niños de los países occidentales padecen de asma y entre un 15% y un 23% tienen alergia al polen, polvo o pelo de animales.

Para aprender un poco más sobre esta enfermedad, El Observador dialogó con el Dr. Nicolás Cali, especialista en alergia e inmunología, quien aseguró que “con el comienzo de la primavera aumenta la sensibilidad de los pacientes alérgicos, principalmente al polen. La sintomatología más habitual de los que presentan reñitis, es que les va a caer agüita de la nariz. Si son niños, las mamás verán que estos se tocan seguido la nariz, pueden tener incluso un pliegue transversal en ella y son frecuentes los estornudos por la mañana. Se debe a una obstrucción nasal, por la cual el aire no entra por la nariz, sino que el chico termina respirando por la boca. Por esa razón, si son muy chiquitos babean la almohada y no pueden dormir bien. También surge como indicio de la presencia de una alergia, la tos, el dolor de cabeza o la otitis a repetición. Esto se debe básicamente a la inflamación que se produce en el área nasal, que lleva a que un chico respire durante mucho tiempo por la boca y como consecuencia va a tener un paladar alto, originando una deformidad de la arcada dental que usualmente deriva en el uso de ortodoncias y la realización de otros tratamientos dentales”.

Por otra parte, el profesional caracterizó a los pacientes que padecen asma o hiperreactividad bronquial, que es un trastorno previo a ser asmático y en tal sentido señaló: “La tos constituye el punto determinante a tener en cuenta. Siempre es un signo de obstrucción y alarma. Si un chico tose de noche, cuando hace ejercicios o cuando siente frío durante un tiempo prolongado, es un indicio de que le está faltando aire en su capacidad pulmonar. En los casos de asma, el paciente sufre la sensación de falta de aire, le silva el pecho o la nariz, principalmente después de una fatiga. Son procesos inflamatorios de tipo crónico, que se perpetúan en el tiempo y que deben ser tratados correctamente para no llegar a lesionar el epitelio nasal o pulmonar, lo cual genera serias complicaciones y alteraciones funcionales”.

Cali remarcó la importancia de la prevención, para no tener que incurrir en tratamientos farmacológicos durante la etapa aguda de las alergias y explicó: “Una vez que está exacerbado el suceso en el organismo, la alternativa es tomar medicación de rescate, pero lo mejor es hacer una prevención de los casos, tanto de asmas como de reñitis. Antes de que ello ocurra es aconsejable que se practiquen ciertos estudios que permitan obtener un diagnóstico correcto, donde se detecte el alergeno específico, para poder hacer una desensibilización con las vacunas. Una inmunoterapia como para que la persona deje de ser sensible a su alergia requiere de 3 a 5 años y lo favorable de esto es que también disminuye el riesgo que se vuelva sensible a otros aeroalergenos. Entonces el paciente resuelve su obstrucción nasal y al mismo tiempo tiene menos posibilidades de llegar a ser asmático”.

Sabido es que quienes son alérgicos al polen, deben procurar no estar en el jardín mientras se corta el pasto o se barren las flores que el viento pueda haber volado y que principalmente durante la primavera, es aconsejable que cierren las ventanas de sus hogares en días ventosos. Pero más allá de las recomendaciones vinculadas al medioambiente, el alergista señaló algunos aspectos a tener en cuenta vinculados al interior de las viviendas: “Lo ideal sería no tener alfombras en los pisos, ni peluches en las habitaciones, sacudir las sábanas cada mañana y lavarlas una vez por semana. En general, evitar que se junten ácaros. Los mismos son artrópodos microscópicos, causantes del 90% de las sensibilidades y problemas alérgicos. El llamado ‘polvo de casa’ es un conglomerado de sustancias orgánicas e inorgánicas, cuyo componente principal es el ácaro y son los principales responsables de este tipo de patologías. Otro consejo es practicar deportes que aumenten la capacidad y mejoren el funcionamiento de la caja toráxica, como ser la natación”, dijo el especialista.