Trigo: Aseguran que habrá síntomas de preocupación una vez cobrada la cosecha

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Según un trabajo preparado por los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA), luego de muchos esfuerzos para implantar 4.640.000 hectáreas de trigo, la caída del precio determinará que los agricultores tengan quebrantos con el cultivo, en el caso de que puedan venderlo. “Esto sería nuevamente un mal antecedente, que influiría negativamente en la intención de siembra para la próxima campaña triguera” aseguran desde la entidad, que expresa que “la cuenta es sencilla: en un campo alquilado para trigo-soja (en este caso se referenció uno de la provincia de Buenos Aires), el rinde necesario para cubrir los costos con los precios a cosecha es de 55 qq/ha. Este valor está muy por encima del rinde promedio zonal, de 29 qq/ha. Expresado de otra manera: quien apostó al trigo en esta campaña en esa zona, no sólo no ganará nada, sino que perderá el equivalente a 26 qq/ha”.

En el informe se señala que “los resultados en cosecha son muy distintos de los esperados al comienzo de la campaña 2011/12, cuando el trigo prometía una renta positiva y un rinde de indiferencia razonable. Al mismo tiempo, había una esperanza de mejora en el sistema comercial que posteriormente no se cumplió. Esa combinación de factores provocó un aumento del área sembrada respecto del ciclo previo”.

Jorge Latuf, coordinador general de los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA), indicó que “los precios cayeron de 190 U$S/Tn. en marzo a 170 en junio y a 135 en noviembre. Los productores no han hecho las cuentas del trigo todavía, pero habrá síntomas de preocupación una vez cobrada la cosecha y pagados todos los gastos”.

“En el mercado mundial hay mucha oferta de trigo barato, sobre todo de Rusia, que vende a precios de remate su muy buena cosecha. Este país exportará 20.000.000 de toneladas en 2011 contra 3.000.000 del año pasado”, advirtió Sebastián Gavaldá, técnico de CREA. Además, a los principales países productores y exportadores del Hemisferio Norte (Estados Unidos, Canadá y Ucrania, que son responsables del 80% de lo que se comercia mundialmente), les fue muy bien con la cosecha e inundaron el mercado de trigo. Entonces, “hay mucha holgura en la oferta del cereal”, según Gavaldá. Frente a eso, los compradores no muestran ningún apuro, con un presente muy tranquilo.

En el informe se indica que en el mercado interno, la falta de competencia a partir de la lenta liberación de ROE a los exportadores, derrumba los precios. “El FAS teórico oficial del trigo son 175 U$S/Tn. contra 135 que se ofrecen para la época de cosecha en el Mercado a Término”, compara Latuf. Además, dijo que “en muchos momentos del año no hubo mercado y esto afectó los resultados de las empresas, el estado de ánimo de los productores y la posibilidad de ir cerrando operaciones a futuro o con mercadería disponible en momentos de mejores precios”.

Según fuentes oficiales, hay más de 2.000.000 de toneladas de trigo de la campaña 2010/2011 que no serán necesarias para abastecer el consumo interno, que equivaldrían a U$S 490.000.000. “Están al alcance de la mano y con una decisión puntual contribuirían a paliar los problemas cambiarios, además de volcar recursos a las comunidades rurales y dar mayores ingresos a los productores, lo que aumentaría la recaudación de impuestos a las Ganancias y a los Ingresos Brutos donde la actividad está exenta” expresan desde CREA. “Además, si este excedente se hubiera vendido luego de la cosecha, en febrero de este año, el ingreso para el país hubiera sido de U$S 700.000.000 por mayores precios internacionales”, comentó Gavaldá. “Son U$S 210.000.000 que no van a ingresar al país en caso de que se exporten y U$S 48.000.000 que el Estado dejó de percibir como retenciones”.

Para CREA, “el efecto de la intervención oficial en el mercado va más allá de la economía de los productores. Afecta a toda la cadena comercial (contratistas de siembra y cosecha, semilleros, vendedores de agroquímicos y transportistas, entre otros) y también tiene un impacto negativo en la macroeconomía, en las rotaciones y en la sostenibilidad de la agricultura” y remarca que “muchos observadores no entienden por qué se continúa con un sistema que no dio buenos resultados”. “Si hoy los productores no pueden vender el trigo o deben malvenderlo por estas restricciones comerciales, ¿cómo pueden planificar la siembra el próximo invierno en un contexto de falta de confianza?”, se preguntó Latuf, quien explicó: “El consumo interno se abastece cómodamente con la producción local, sin avizorarse ningún problema de abastecimiento. Pero no podemos darnos el lujo de desalentar un cultivo de gran importancia en las economías del interior y que permite desarrollar una agricultura sostenible y diversificada, que genera empleo y riqueza en distintas zonas de nuestra geografía y contribuye al desarrollo del país. ¿Es esa la agricultura que queremos para los próximos años en la Argentina?”.

 

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