Madres que luchan para criar a sus hijos con padres ausentes

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El pasado 4 de noviembre El Observador publicó la nota “Padres que sufren extrañando a sus hijos”, en la cual se daba a conocer que miembros de la Fundación nacional “Padres del Obelisco”, proponen crear filiales en distintas localidades entrerrianas, entre ellas Crespo, para nuclear y asesorar a aquellos padres y familiares que se encuentran impedidos de tener contacto con sus hijos, nietos o sobrinos por una decisión unilateral de uno de los progenitores. Luego llegaron a nuestra redacción otras opiniones a favor y en contra, según la afectación emocional de cada una de las partes. Publicaremos sólo una, de una mamá que atraviesa una situación como tantas otras en Argentina, dónde muchas mujeres son madres solteras o separadas o divorciadas y no tienen el aporte y el compromiso por parte de los padres de sus hijos. También aquí se advierte la lamentable ausencia efectiva de la justicia. Por esta razón, redactó una carta, con firma responsable, cuya identidad reservamos.

Dice así: “Leí el artículo y pensé ¿por qué no poder contar mi experiencia personal desde el otro lado? Quiero aclarar que mi relato no tiene el fin de atacar, confrontar ni mucho menos perjudicar a nadie. No pertenezco a ninguna fundación, ni estoy en contra de ellas, pero soy una mamá que la pelea todos los días para darle lo mejor a su hija. En la nota de referencia se habla de leyes y derechos que amparan a los padres que no pueden ver a sus hijos. Pero ¿no estaría más justo pensar en los derechos que tiene el niño? Él debe crecer feliz en un ambiente que no lo perjudique, donde tenga su lugar y sus juguetes, tiene derecho a alimentarse todos los días, poder ir al médico si se enferma, vestirse, estudiar, hacer deportes…No entiendo de leyes, porque no soy abogada ni tengo un doctorado, pero no estoy de acuerdo con muchas de ellas. Sí creo en los derechos del niño y sé que también uno de ellos es poder tener contacto con su padre o madre. En mi experiencia personal, prefiero poner en primer lugar los derechos de mi hija, en segundo las obligaciones de los padres y una vez que ambos hayamos cumplido con nuestras responsabilidades, ahí recién pensar en los derechos de los adultos. Soy una madre sola que hace más de 3 años laburo todos los días para que a mi hija no le falte nada…Cuando me separé había acordado con su padre ante la Jueza de Paz, un régimen de visitas, el cual era caótico para mi pequeña y no porque lo diga yo, sino los profesionales (pediatras y psicólogos). Después de una lucha prolongada, mi hija ve a su papá todos los domingos y los días de semana que él tenga ganas, no por decisión mía…Pero ¿saben qué? Él no cumple con su obligación de padre. La cuota alimentaria que firmó y acordó ante la Jueza de Paz, mi hija nunca la recibió. Entonces no hablen de leyes y derechos que amparan a los padres si estos no cumplen con sus obligaciones. Así como yo lucho todos los días, sé que hay un montón de madres que vamos a trabajar aunque estemos cansadas, enfermas, si hace frío o calor, aunque necesitemos ir a un psicólogo por las injusticias de la vida. La peleamos día a día. Me parece bárbaro que cada uno defienda por lo que cree que le corresponde. Yo lo hago por lo que creo que es mejor para mi hija. Creo cumplir también con mi obligación de mamá y cumplo también la función de papá. Si estoy equivocada, los únicos que me pueden juzgar el día de mañana son Dios y mi hija. A esas mamás que de alguna manera se sienten identificadas con este breve relato, les digo que no bajen los brazos, que luchen, porque se trata del derecho de sus hijos”.

 

 

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