Por deficiencias en la cosecha, quedarán 430.000 toneladas de trigo sin recolectar

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Con unas 4.300.000 hectáreas de trigo a cosechar en Argentina y con un promedio de 100 kilogramos por cada una de las mismas perdidos durante la recolección, se estiman que quedarán en el suelo 431.600 toneladas de ese cereal, que representan unos U$S 96.000.000. Con mejores prácticas y un aumento en la eficiencia productiva, es posible reducir esas mermas generadas en la cosecha, transporte y guardado de granos. Así lo comprobó un estudio del proyecto de Eficiencia de Cosecha y Poscosecha del INTA, al determinar que las pérdidas por el mal manejo de los granos ascienden al 20%, un valor que puede modificarse con inversión en equipos y capacitación.

“El mayor nivel de pérdidas durante la cosecha está en el desconocimiento de las condiciones adecuadas en cabezales, velocidad de avance y mejora en los sensores de altura y auto-nivelación”, explicó el coordinador de los Proyectos Nacionales del INTA Eficiencia de Cosecha y Poscosecha y Agricultura de Precisión, Mario Bragachini, quien destacó que ajustar estos detalles ayudará a recuperar “unos U$S 19.000.000”.

Para amortiguar estas mermas, Bragachini señaló que la oferta tecnológica de cosechadoras en la Argentina “se vio revolucionada con la llegada de los cabezales con alimentación por lonas o Draper”, formados por un chasis, una barra de corte con sistema de copiado del terreno flexible/flotante y un molinete especial orbital. “Estas plataformas son ideales para cultivos con alto índice de cosecha como el trigo, debido a que la velocidad de avance determina la eficiencia uniforme de corte. Con los cabezales tradicionales, la trilla implicaba mayor esfuerzo: sobrealimentación, aumento en el consumo de combustible y pérdidas de granos por cola”. De ese modo, este sistema posibilita la alimentación con un flujo uniforme y parejo, ya que el material procesado por la barra de corte forma un colchón que ingresa de manera ordenada a la máquina. Así, es posible extender la jornada de trabajo. Además, explicó el coordinador, estos cabezales están equipados con barras flexibles con asistencia neumo-hidráulica regulable y barra de corte doble sincronizada con accionamiento cardánico, sumado a los sensores de control electrónico de altura y auto-nivelación del cabezal. En este sentido, los niveles de pérdida por cola se pueden disminuir si se controla la velocidad de avance de la cosechadora según cada ambiente dentro de un lote: la máquina aumenta la velocidad de avance en las zonas de menor caudal y la disminuye en las de mayor ingreso del material. Asimismo, mejorar la eficiencia productiva implica proteger el proceso del principio al fin. Para evitar pérdidas, el cuidado de los cereales también debe prever el guardado de granos, control de plagas y el transporte.

Ricardo Bartosik, profesional del proyecto de eficiencia de poscosecha del INTA, indicó que el éxito del guardado es cuidar la bolsa que contiene al grano en un ambiente hermético –sano, seco y limpio y con la menor cantidad de oxígeno posible– para permitir el autocontrol de plagas –insectos y hongos– que causan, en gran medida, los procesos de descomposición y las pérdidas de calidad y cantidad. Además, detalló Bartosik, que la bolsa debe estar “ubicada lejos de árboles u otras fuentes de roturas, el piso debe ser firme y liso con cierta pendiente para evitar el anegamiento y la entrada de agua al interior del plástico y sin irregularidades ni restos de cultivos que puedan romper la base de la bolsa al estirarse”.

 

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