Preocupa la falta de rentabilidad del sector lechero en la provincia

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En declaraciones a El Observador, uno de los referentes de la Cámara de Productores Lecheros de Entre Ríos (CAPROLER), Ricardo De Pino, habló sobre el precio de referencia para el producto y analizó la problemática por la que atraviesan los productores locales. “El sector lechero se encuentra en un momento difícil, a causa de la baja rentabilidad de nuestros productos, debido a que en un país con un importante índice de inflación, estamos cobrando menos por el litro de leche que en esta misma época del año pasado. Además, tenemos un agravante, ya que han subido significativamente nuestros costos de producción y una vez que los productos lácteos están en góndola, los precios al público son altos” y agregó: “Claramente esto se debe a una pésima distribución de la riqueza generada dentro de la cadena y al abuso de poder que ejercen las grandes cadenas comerciales de hipermercados y las poderosas industrias, que mediante medidas estratégicas operan para comprometer a la pequeña y mediana empresa y a los productores a que vendan sus productos a valores que no generan rentabilidad”.

Con respecto a las gestiones para conseguir un precio de referencia para el litro de leche, De Pino, afirmó: “En Entre Ríos logramos en forma conjunta con el ministro de la producción Roberto Schunk y el sector industrial, contratar a un equipo técnico que determine el precio de referencia para nuestro producto. No hay dudas que de concretarse la medida, se produciría un avance en el ordenamiento estructural de la lechería y somos conscientes que como la industria entrerriana en general, tiene un índice de productos que sufren los embates de las grandes empresas, el precio de referencia no va ser el mismo que el de otras provincias, pero por lo menos es un avance. Lo cual también nos indica que la industria local debe entrar a preocuparse en otro mix de productos para generar una mayor capacidad de pago”.

Recordemos que en este momento, el precio promedio del litro de leche en la provincia es de $1,35. Al respecto, De Pino dijo: “Es ilógico, porque los costos de producción están en un promedio de $1,45 a $ 1,50. De esta forma, los tambos pequeños son los que tienen los mayores costos, por ende son los más propensos a tener que cerrar. Esto debemos tratar de evitarlo, porque de lo contrario se va a producir un problema social, ya que los productores se van a dedicar a la agricultura, la cual genera menor mano de obra que la lechería”.

Según un estudio elaborado por una consultora privada, en este momento la provincia cuenta con aproximadamente 1.600 tambos. Según De Pino, en su gran mayoría se trata de pequeños emprendimientos, por lo que corren serios riegos, sino mejora la rentabilidad.

Al ser consultado sobre las perspectivas para los próximos meses, analizó: “En todos los países donde se ordenó la lechería, fue porque hubo una decisión de los gobiernos de las respectivas naciones. Los cuales al ver esta absoluta injusticia en la distribución de la riqueza generada en la cadena, intervinieron mediante una política de Estado seria. En el caso de Argentina, las medidas deberían ser coherentes, de acuerdo con los discursos del gobierno central. Por un lado se dice que tenemos el desafío de producir alimentos para el resto del mundo y por el otro no se toman las medidas necesarias para beneficiar a los productores locales. En este momento, en vez de abrir nuevos establecimientos, la tendencia es al cierre, por lo tanto para que haya desarrollo, mínimamente tiene que haber previsibilidad y reglas estables en el tiempo. En lo personal me gustaría que las inquietudes que demostró el ministro de la Producción se trasladen a nivel nacional y se produzca un ámbito de discusión sobre el tema. Sólo hace falta una decisión política, mientras tanto sólo se seguirán beneficiando los más grandes”.

Con respecto al posible faltante de productos lácteos en algún momento, subrayó: “A pesar de algunos comentarios, bajo ningún punto de vista esto va a suceder. El problema de Argentina no es el desabastecimiento del mercado interno, sino que el conflicto reside en el desorden dentro de la cadena de producción, lo cual no permite expresar el verdadero potencial lechero del país”.

Finalmente dejó un mensaje a los productores lecheros: “Además de preocuparse, deberían comprometerse e involucrarse para finalmente unirse y empezar a equiparar con los sectores más poderosos que manejan los costos. Mientras seamos unos pocos quienes nos juntamos para aproximar fuerzas, la lucha por defender nuestra parte en el negocio se va a tornar más difícil. El productor ya no puede seguir individualmente atomizado dentro del campo, sino que se debe acercar a las instituciones para resolver los problemas en conjunto”.

 

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