¿Cuán difícil es hoy ser padre de un adolescente? (parte I)

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Cada vez más padres manifiestan no poder controlar a sus hijos o tener dificultades para imponerles un límite. Sucede que quienes atraviesan la adolescencia, se encuentran en una etapa de rebeldía y transgresión a las normas sociales, que implica una adaptación de todos los miembros de la familia, en especial sus padres, que son quienes deben tomar decisiones sobre sus conductas, para así educarlos de la mejor manera. El Lic. en Psicología Francisco Rodríguez, especialista en la atención de adolescentes, en diálogo con El Observador explicó los nuevos parámetros que incluyen a los mismos: “Tenemos que hablar de una adolescencia temprana, una media y una tardía. Esta última, que antes estaba entre los 18 y 21 años, ahora se ha prolongado hasta los 25 o 26 años, dada la dependencia que aún tienen de los padres, la cual sigue siendo una relación fundamental. Dependen en lo económico y emocional, en gran medida por la continuidad de un estudio universitario, por eso surge el Síndrome ‘Peter Pan’, que son los jóvenes que no se van de la casa”.

En cuanto a las características de los adolescentes, el profesional señaló: “Fundamentalmente tienden a oponerse al mundo adulto. Buscan su propia personalidad y aparece un desencuentro con su mundo interno, su cuerpo y los valores que le venían siendo establecidos hasta ese momento. Ellos intentan infringir las normas que los mayores establecemos y tratan de imitar mucho las cosas que se hace en otros países, especialmente si viven en grandes ciudades, donde tienen fácil acceso a internet y a otras tecnologías. Entonces el conflicto está en cómo los adultos nos adaptamos para acompañarlos en la búsqueda de sus reglas. Lo que está sucediendo mucho en el ámbito de la juventud es lo que se dice ‘padres de goma’ en un contexto de ‘sociedad liquida’, cuestión que tiene que ver con que los mayores no nos mostramos como figuras claras para ellos, entonces no saben qué hacer realmente. Los adultos nos volvemos opositores, pero justamente este grupo social necesita saber que tiene un opositor firme, por eso ceder y no ceder cuando corresponde, a veces es muy útil para ellos”.

Una constante en los padres de adolescentes, es determinar hasta dónde deben ser permisivos con sus hijos, a lo cual Rodríguez señaló: “Los adultos que hemos sido criados en una ambivalencia acerca de lo que son nuestros roles, estamos también adoleciendo de alguna manera un problema que tiene que ver con la puesta de límites. Como no sabemos qué hacer, entonces dejamos que nos lleve la sociedad, el grupo de pares y terminamos autorizando lo que otros permiten. Al no encontrar una posición de límites claros, los jóvenes tienden a extender los mismos cada vez más y comienza a vincularse el problema del uso de psicofármacos, el abuso de alcohol, de drogas, el aumento de la violencia, problemas que se derivan de ese ‘sí’ al adolescente. Y los padres pueden lograr definir cuestiones con el diálogo, que no aparece mucho en esta etapa, sino que muy tempranamente y luego se pierde. No existe un padre amigo. Somos padres y este es un rol diferenciado que debemos ejercer durante toda la vida. Uno puede llegar a ser y tener cierta condición de amigo cuando el hijo es bastante más adulto y los padres son más grandes, pero sin llegar tampoco a un extremo, porque los progenitores siempre son los que tienen la experiencia y han vivido más. A modo de ejemplo, un padre no puede salir a bailar rock con su hijo o ponerse alcohólico, ni tampoco una madre puede ponerse a competir con su hija usando una minifalda o salir a bailar con ella. Esto es sin dudas una trastocación de roles. Los padres son los padres, los hijos son los hijos y los amigos son los amigos. Los progenitores no son pares, sino existe una confusión que complica la relación, porque si estoy en el nivel de par, después ¿cómo le voy a imponer la norma a mi hijo?. Además, si un adolescente no puede obedecer a su padre, difícilmente tenga esa actitud con los de afuera. Entonces el progenitor no le dice a su hijo que se ponga el casco y le exige al inspector municipal que le ponga una multa porque no lo usa. No le dice que no debe tomar alcohol y le pide a los dueños de locales bailables que no le vendan ese tipo de bebidas. Es decir, hay una condición que se da a nivel social, que es la búsqueda de los padres de poner límites externos. Piden que la norma, la regla y el límite lo pongan afuera, porque hay una dificultad de hacerlo desde el seno familiar. Y muchas veces esto lleva a conflictos muy graves en la relación de pareja, porque si la madre y el padre no se ponen de acuerdo en la crianza de sus hijos, esto hace que normalmente se desvincule uno de ellos. ‘Estos son hijos tuyos, vos los criaste así’ le dice el padre a la madre o viceversa y así continúan, echándose culpas mutuas, sin llegar a una solución”, indicó Rodríguez.

El psicólogo puntualizó en que este tema es una de las problemáticas más planteadas en el consultorio, conjuntamente con la ausencia de ganas en el adolescente, la falta de estudio, ciertas dificultades con las adicciones, las discusiones y peleas entre hermanos, como así también el cuestionamiento de los padres de hasta dónde y cuándo darles libertad a sus hijos. En cuanto a la metodología de las terapias, el profesional sostuvo: “Evidentemente a los pacientes más jóvenes, les lleva un tiempo entrar en confianza con el terapeuta, que también es miembro del mundo de los grandes, en el que ellos no confían, pero necesitan un espacio para expresar todos sus conflictos, que están justamente relacionados con el vínculo con sus pares y padres, el amor, la sexualidad, la responsabilidad y en definitiva, ir viendo de a poco cómo van haciéndose cargo de sus actos. Mi esquema es trabajar con los padres en las primeras sesiones o durante el tratamiento, porque creo que son importantes en la guía, discusión, muestra de oposición y de límites claros. Pero en general, los progenitores deciden dejar que venga el joven a la terapia por su propia iniciativa y que continúe, como si ellos no tienen que ver en la situación. Es casi un principio que los padres tienden a considerar que los hijos son grandes y los dejan solos…”.