Investigador asegura que Botnia está casi al doble de los contaminantes permitidos

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El profesor e investigador de la Universidad de la Sapienza en Roma, Marcelo Conti, afirmó que “es posible que la pastera esté escondiendo miles de toneladas de tóxicos no declarados” y cargó además contra el delegado argentino en la CARU, Horacio Melo, quien consideró que lo que está en discusión es si la contaminación supera lo que el río permite: “Escuchar este tipo de declaraciones es inaceptable”, sostuvo.

Tras conocerse días pasados las conclusiones del informe del Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) sobre el estudio de eco-toxicología, que observa cambios de los elementos vivos por sustancias tóxicas en el río Uruguay, el científico habló en el programa Kilómetro Cero que se emite los días sábados por Radio Cero de Gualeguaychú (104.1 FM), y que diario El Día transcribe.

Ante la consulta de si ratifica sus dichos del 2009, cuando sostuvo que Botnia iba a ocasionar un desastre ambiental en el río Uruguay, respondió: “Sostengo que Botnia está ocasionando un desastre ambiental, ya que la empresa siempre ha dado escasa información y es posible que esconda miles de toneladas de tóxicos que no están declarados. Y los números no pueden mentir. Es decir, si yo tengo un proceso productivo de celulosa, seguramente voy a tener desechos tóxicos y químicos que son cuantificables, como también lo será su impacto. Recordemos que la resolución de La Haya está basada en informes que fueron injustamente llamados ‘independientes’ y a los cuales Argentina no se ha opuesto, por el contrario, ha aceptado un consultor ‘independiente’ que concretamente era uno de los firmantes de los documentos Eco-Metrix”.

“Actualmente –continuó- un funcionario argentino en la CARU (en referencia a los dichos de Horacio Melo), dijo que ‘el problema no es si Botnia contamina o no, el problema es cuánto el río puede aceptar’. Escuchar este tipo de declaraciones es inaceptable. Una persona de este nivel bajo de conocimientos, no creo que pueda participar de un proceso de mejoramiento de lo establecido. Yo lo llamaría ‘soldado obediente’, que hace sólo un trabajo político y que no tiene ningún interés en el tema ambiental y en la salud de las personas”.

Respecto a imaginar la dilución para bajar la temperatura del agua, como argumentan, comentó: “Eso es absolutamente inaceptable. Como he dicho siempre, la dilución no es un método de saneamiento de la contaminación. Si nosotros leemos los datos, vemos que los efluentes de Botnia tienen un caudal de 3500 (tres mil quinientos) metros cúbicos por hora. El caudal del río es de 2.800.000 (dos millones ochocientos mil) metros cúbicos por hora, ¿Qué diferencia de temperatura, a 38°, provocarían los 3500 contra 2.800.000? La variación es de una décima de grado! Entonces ésta es la última mentira que nos están contando los funcionarios de Uruguay. Eso es escandaloso, aquí se arregla con una infracción otra infracción. Por un lado la dilución que ya infringe a la normativa ¿y después se vuelve a infringir la normativa para cumplir la norma uruguaya que obliga a la planta a verter sus efluentes a una temperatura menor de 30°? ¿En cuál lugar se puede permitir una cosa de este tipo? Hay que ver cómo se hace la dilución, cosa que CARU no aclaró. Si se confirmara la peor situación, se confirmaría el ocultamiento de miles de toneladas de tóxicos, adicionales a los que ya conocemos”, añadió.

Y comentó: “Botnia y la DINAMA, que parecen ser la misma cosa, dicen que cumplen con las normas. Yo quisiera saber… ¿con cuáles normas? Son las normas que la empresa misma se ha ‘fabricado’ junto con la DINAMA y que no existen en el mundo”.

Respecto a los contaminantes, dijo que “la concentración de algunos en el ambiente están casi al doble de los permitidos por la Organización Mundial de la Sanidad para la emisión de contaminantes. Y estos límites se refieren a sitios urbanos o contaminados! Acá estamos hablando de lo que se llama ‘pristine environment’ (medio ambiente no contaminado), o mejor dicho lo que era un ‘pristine environment’, hasta que llegaron estas empresas a contaminar. Cada país está libre de fabricar sus propias normas de permisos de contaminación, pero cuando la contaminación llega a la frontera hace mucho daño a terceros”.

Por otro lado, comentó: “El tema de la dilución del tiempo, de los tres años del monitoreo es inaceptable. ¿Y si pasa un accidente en estos tres años quien se hace cargo? Otro punto que tendríamos que empezar a considerar es la sentencia de La Haya. La actuación de la Argentina fue poco eficiente como oposición. Durante las audiencias orales y públicas en septiembre de 2009, Uruguay incorpora en su delegación un experto ‘independiente’. Este ‘experto’ es uno de los técnicos que firma la mayor parte de los estudios de EcoMetrix. Yo me pregunto…, abogados que ganan 400/500 dólares por hora!!, ¿ni siquiera hicieron un reclamo en referencia a este abuso que ha sucedido en la Corte?. No se puede poner un experto, cuando éste firma los informes de la contra parte (EcoMetrix), informes que además presentan falencias muy graves”.

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